Así pues, la eucaristía y los otros sacramentos no son cosas privadas, sino que pertenecen a la Iglesia como comunidad.Orientada en torno a la celebración de la eucaristía, existe otra oración que recibe su forma de la Iglesia como comunidad.
Nos referimos a las horas canónicas, llamadas también rezo del coro o del breviario «¡Oh tesoro de oraciones sin falsía!», dice de ellas Gnido Gezelle. Las horas canónicas nacieron de un desarrollo de las oraciones de la mañana y de la noche, que, en los primeros siglos, se rezaban o cantaban diariamente en la Iglesia Los sacramentos y las horas canónicas juntos se llaman la liturgia o culto de la Iglesia (en torno a ellos hay también algunas bendiciones, oraciones de viaje y de la mesa, que tienen forma fija y pertenecen también a la liturgia).
El núcleo de las horas canónicas está formado aún ahora por las oraciones de la mañana y de la noche laudes y vísperas En el curso de los siglos se añadieron en monasterios y catedrales otras partes maitines, que constan principalmente de lecciones de la Sagrada Escritura y de los grandes escritores eclesiásticos, y se rezan a veces por la noche, tercia, sexta y nona, breves oraciones para las horas de tercia, sexta y nona después de salido el sol, finalmente, completas para antes de acostarse.
La estructura de laudes es como sigue comienzan por algunos salmos de la más fuerte tonalidad laudatoria que cabe hallar, sigue una lección muy corta de la Sagrada Escritura, luego un himno y el cántico de Zacarías (Le 1, 67-79) Se termina por una breve oración.
Esta forma antigua posee un maravilloso frescor. Muchas oraciones de la mañana, compuestas en época tardía, perdieron su vigor, al paso que las laudes se nos ofrecen en toda su lozanía. Lo mismo hay que decir de las vísperas, que presentan estructura semejante, siquiera se hayan escogido salmos de tono algo más familiar y suplicante Por eso, laudes y vísperas no son sólo de importancia para los sacerdotes y religiosos, que los rezan diariamente, sino que pueden también recomendarse a los otros cristianos.
Una característica sorprendente de estas oraciones es, entre otras, lo poco centradas que están en el hombre. El hombre sale de sí mismo para alabar a Dios Así, prácticamente ni en laudes se piensa en el día siguiente, ni en víspera en el día pasado Sólo se santifica sencillamente la hora en cuestión.
Añádase también la variedad Cada día de la semana tiene salmos distintos, y con los días y tiempos del año cambia el capítulo de la Sagrada Escritura y la oración final.
Todo esto podría servir de inspiración para un particular o para un grupo que quieran ordenar su oración según una estructura y variedad semejantes un salmo en alabanza a Dios, unas palabras de la Sagrada Escritura, un trozo del cántico de Zacarías y una oración espontánea propia (sobre el modo de utilizar los salmos, véase el final de este capítulo).
Entre laudes y vísperas tiene lugar diariamente la celebración de la eucaristía, culminación de la liturgia de la Iglesia. La más importante celebración eucarística de la semana es siempre la del domingo. El conjunto de los domingos forma un gran ciclo anual, en que se despliega ante nosotros en toda su variedad el misterio de nuestro Señor. Por eso, la misa de cada domingo tiene distintas lecturas, cantos y oraciones, a fin de poner de relieve cada vez un distinto hecho de salvación, un aspecto diverso del Señor. También en los días de trabajo se acomoda la celebración eucarística al tiempo del año eclesiástico, a que también se han adaptado los laudes, las vísperas y demás horas canónicas.
Así pues, toda la liturgia del año eclesiástico es una actualización grandiosa del misterio de nuestra redención, que culmina el domingo de pascua. No hay por qué hablar largamente del tema, pues nosotros mismos tomamos parte activa en la vida litúrgica de la Iglesia.
Hay también una oración común, que debe su forma a origen privado A menudo se inspirará en la liturgia, por ejemplo, unas oraciones de la noche que hace por sí misma una familia, o las preces espontáneas que reza una parroquia en tiempo de necesidad.
