El hombre es el único ser sobre la tierra que puede dirigirse a aquel que es su origen y su última razón de ser. El pájaro se contenta con buscar su comida y cebar a sus crías; la vaca pasta la hierba, duerme, pare novillos, nos da leche y muere sin que piense jamás en su criador; el hombre, empero, puede arrodillarse en adoración ante el misterio de su origen.
