Bienvenido(a), Visitante. Por favor, ingresa o regístrate.
Febrero 10, 2012, 06:52:18
Noticias:
Portal de Inteligencia Católica. Enlace a la portada.

Páginas: [1]
Imprimir
Autor Tema: Compartir  (Leído 1180 veces)
Alex
Dirección
Full Member
*****
Mensajes: 143


« : Septiembre 07, 2008, 01:06:47 »

Cuantas veces disponemos de unos instantes para recogernos y ni siquiera reparamos en ello.

Buscamos compulsivamente algo en que ocuparnos o entretenernos, incluso volvemos a retomar esos pensamientos circulares sin fin, que llamamos preocupación que consiguen evitar esa sensación de vacio, que tanto tememos aun al precio de un sordo y continuo dolor, pero que hacen que nos sintamos alguien en un entorno cada vez mas despersonalizado y afectivamente pobre.

Capaces de reproducir el disco rayado de nuestros repetitivos pensamientos, pero incapaces de detenerlos, de abordar este instante como algo nuevo, unico,irrepetible y lleno de gracia y posibilidades.

Hemos vendido nuestra alma, para eliminar lo desconocido, lo nuevo, para languidecer en una pasividad no conocida, encubierta de actividades banales.

En este mundo unos pasan hambre corporal y otros espiritual, quienes son mas desgraciados?

Quizás la respuesta a nuestras necesidades sea COMPARTIR.
En línea

El mapa no es el territorio.
Aunque parece una obviedad, confundimos realidad y representación.
Laya
Global Moderator
Hero Member
*****
Mensajes: 597


« Respuesta #1 : Septiembre 08, 2008, 05:36:57 »

Me has hecho pensar... Nuestra soledad nos la hemos buscado nosotros mismos. Es posible que, enredados en esos pensamientos, nos sintamos como si no tuviésemos derecho a compartir nuestra vida. Con una falsa prudencia, (no voy a molestar al otro con mi inoportunidad) no le doy, aunque fuera, la opción de decirme, "no me hables, no es mi problema".

También es posible que nuestros oídos estén sordos para escuchar porque nuestro ruido interior nos lo impide.

Veo que hemos labrado nuestra pobreza, atrincherados en la  torre de marfil de nuestro individualismo, no somos  capaces de decidirnos a salir de ella. Nos morimos de deshumanización.

Por ello he recordado unas palabras que dejaste en otro post hace ya unos meses:

Cita de: Alex
Los que están en "onda", los "desfasados", los apocalipticos, los integrados, los autenticos, los mediocres, los generosos, los tacaños, los concienciados, los que su mundo no va mas allá de sus narices, etc. (añadid los que se os ocurran... ) Son algunas de las clasificaciones con las que estiquetamos nuestras relaciones, y lo que debía servir como base para comprensión y diálogo se transforma en un final, un condicionamiento para un desarrollo de una verdadera relación con el otro, del tipo y duración que fuera, pues determinamos nuestra forma de relacionarnos a partir de expectativas, de las que con frecuencia ni siquiera somos conscientes...

Querríamos que los demás entrasen en nuestra casa, también entrar en la suya. Pero es necesario hacer espacio. Esto nos duele porque precisamos tirar los propios trastos y, al fin y al cabo ¡son los nuestros!... Nos duele... ¡mucho! Pero no podemos resignarnos a nuestra propia miseria y cerrar las puertas.

Gracias por abrir este hilo... Detengamos nuestro disco. Abordemos el instante  ¡COMPARTAMOSLO!
« Última modificación: Septiembre 08, 2008, 07:24:21 por Laya » En línea

Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
Kanbei
Full Member
***
Mensajes: 200


« Respuesta #2 : Septiembre 09, 2008, 07:52:11 »

Abrirse al otro no sólo es difícil porque tengamos que hacerle sitio, desprendiéndonos de lo nuestro...es difícil también porque nos hace vulnerables al otro. Al abrir al otro nuestras murallas, no sólo compartimos lo propio con él, sino que le ofrecemos nuestro cuello, con la esperanza de que nos de una caricia, en lugar de una cuchillada. Y desgraciadamente no tenemos la garantía de que no nos ocurra esto último, ni siquiera entre nuestros propios hermanos.
Quizá aquí resida una de las claves del amor: la disponibilidad, en la entrega total de nosotros mismos a los demás, al sufrimiento. No es otra cosa por tanto que la misma Cruz de Jesús...el amor que se autoinmola por el otro...y esto, que suena tan hermoso, es lo más duro que hay.

Un abrazo.
En línea
Miriam
Hero Member
*****
Mensajes: 667


« Respuesta #3 : Septiembre 11, 2008, 01:53:16 »

Ciertamente, en mayor o menor grado, todos somos vulnerables y actores en vulnerar a nuestros hermanos que se confían a nosotros.

Quizás sea inevitable esta vulnerabilidad en nuestra situación pecadora e imperfecta... Y también la causa de que la mayoría formen un espacio defensivo alrededor de si mismos. El mismo instinto de sobrevivencia que hace que nuestros hogares tengan puertas con cerraduras.

El amor nos hace derribar nuestros muros, aunque por respeto debamos respetar los muros de los demás, sin forzarlos a caer... Abrir nuestro corazón confiados en que otros corazones también pueden abrirse y confiar. Unos y otros nos exponemos, ciertamente, pero ¿qué sería nuestro amor cristiano si no fuéramos capaces de ello?

Entonces el paso necesario para compartir sin muros de separación es educar nuestra sensibilidad en el perdón mutuo. Un perdón que no es el del contable que quita o añade en la lista las faltas y sus compensaciones... sino el perdón del pobre que nada tiene y lo da todo. Y el signo de ello es precisamente, seguir con el corazón abierto y disponible a todos... como Jesús.

Es como volver al paraíso, pero transidos con el dolor del árbol... Ese árbol de perdición que se convirtió en árbol de salvación,donde dolor y amor están inseparablemente unidos y seguimos los pasos de Jesús a su misma gloria divina.

Compartir no es fácil, es doloroso, nos remueve la conciencia, los afectos, la mente, ... y nos abre senderos de entrega que se renueva a cada instante. Sabemos que no es fácil, pero sabemos con quien caminamos y a dónde vamos... Eso alienta nuestra esperanza y ese constante perdernos a nosotros mismos para hallarnos siempre más pequeños y pobres en el abrazo del Señor.
En línea
Laya
Global Moderator
Hero Member
*****
Mensajes: 597


« Respuesta #4 : Septiembre 29, 2008, 10:31:32 »

Lo conveniente, lo prudente, lo que nos dicen los sensatos, es que nos cubramos las espaldas. Es necesario cobijarse en una apariencia de indiferentismo y de autosuficiencia para ser aceptado por quienes viven, condenados al individualismo. Curioso... ¡nos vendemos para no estár sólos!

Se sonríen si te muestras como eres, si ofreces tu hombro, tu afecto, si te dejas ver, si no te guardas...

Pero, ¿qué ganas subiéndote a su carro?

¡NADA!

Seguro que lo habréis experimentado alguna vez.

Un abrazo
En línea

Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
Miriam
Hero Member
*****
Mensajes: 667


« Respuesta #5 : Octubre 02, 2008, 05:23:04 »

Nos agrada compartir lo que tenemos o creemos tener...

Pero mucho más difícilmente compartimos nuestra pobreza, nuestra vulnerabilidad, nuestra indigencia...

Me pregunto:

Me pregunto si, a veces, cuando creemos estar dando algo positivo, consistente, no estamos en realidad invadiendo de "yo" el espacio interior de "tú", del otro....

También me pregunto si cuando compartimos nuestro vacío, nuestra vulnerabilidad, no es precisamente entonces cuando el otro se siente precisamente que tiene algo que no percibía claramente: un amor sencillo para acompañarnos y prestando su escucha, su cariño, su cercanía... e incluso su fortaleza... ¡Cuántas veces nos resulta más fácil encontrar fortaleza para tender la mano a otro que para levantarnos nosotros mismos...!

Compartir, abrirnos al otro, toca los resortes más profundos de nuestro corazón, nos obliga a romper la coraza del "ego" protector... dejar miedos, desconfianzas... volverse vulnerable y dispuesto a sufrir...
Jesús lo hizo ¿no es así?
En línea
Laya
Global Moderator
Hero Member
*****
Mensajes: 597


« Respuesta #6 : Octubre 05, 2008, 07:15:30 »

No sé si he entendido bien el sentido de tu post, Miriam, si no es así, ya me dirás. Es esto, en lo que  veo que tal vez no te he comprendido bien:
Cita de: Miriam
Me pregunto si, a veces, cuando creemos estar dando algo positivo, consistente, no estamos en realidad invadiendo de "yo" el espacio interior de "tú", del otro....
¿Te refieres en este párrafo a acudir al otro de modo invasor, pertrechados en nuestras propias ideas, intentando colocar aquello que creemos cierto? No sé si lo explicas más abajo cuando dices:
Cita de: Miriam
Compartir, abrirnos al otro, toca los resortes más profundos de nuestro corazón, nos obliga a romper la coraza del "ego" protector... dejar miedos, desconfianzas... volverse vulnerable y dispuesto a sufrir..

Tengo para mí que das más cuanto menos llevas a cuestas, cuando vas ligero de equipaje personal. También recibes más cuanto menos esperas.

Un abrazo
En línea

Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
Miriam
Hero Member
*****
Mensajes: 667


« Respuesta #7 : Octubre 05, 2008, 11:48:26 »

Tu reflexión ayuda a la mía...

Me parece que hay dos tipos de sufrimiento en el compartir: el uno es el sufrimiento del egoísmo que responde bien a lo que citas primero, Laya... El egoísta puede optar por cerrarse, pero también por una falsa entrega al otro que suele ser invasiva, subjetiva y que solo crea un espejismo de que se comparte, por parte del egoísta... cuando, en realidad, lo que hace es convertirse en una carga para los otros.

El otro tipo, es el sufrimiento de quien no va pertrechado de sus propios prejuicios, sino simplemente abierto y dispuesto a amar incondicionalmente... porque es la caridad, el amor, al fin y al cabo, la raíz del verdadero compartir... y para el cual hay que quitarse las corazas egoístas, saber ir ligero de equipaje, como aludes muy bien en tu aportación. Es el sufrimiento de la comunión, de asumir las cargas los unos de los otros...

Por otra parte, el sufrimiento no quita el bien que nos hace el despojarnos por el otro, y el auténtico y profundo gozo que se genera a raíz de una relación verdadera. La relación fraterna que sabe a Evangelio: "Amaos los unos a los otros... como yo os he amado!" Y es que, al fin y al cabo, nuestro modelo siempre es Jesús.
« Última modificación: Octubre 05, 2008, 11:50:25 por Miriam » En línea
Laya
Global Moderator
Hero Member
*****
Mensajes: 597


« Respuesta #8 : Noviembre 22, 2008, 10:09:21 »

Hace unos días me hallaba en una reunión de trabajo importante. Eramos 25 personas en una sala de juntas. Repentinamente alguien irrunpió en la reunión. Sin pensarlo dos veces, hizo salir a varias personas de las allí convocadas porque lo suyo era más importante. No niego que lo fuese, era importante, pero podía esperar 20 minutos o media hora.

Hoy asistía a misa. Estaríamos más de una centena de fieles. En medio de la celebración una multitud de excursionistas irrumpió en el templo con sus cámaras, trastornando a quienes nos encontrábamos allí. No se daban cuenta de que estaban inquietando, alterando a muchas personas. Si en cualquier evento cultural no hubiese portero, habrían entrado también.

Estos dos hechos y su sucesión en el tiempo (sólo dos días) me han dado mucho que pensar.

Con qué frecuencia vamos a lo nuestro e irrumpimos en la vida, en la intimidad, en el quehacer de los demás sin advertir que perturbamos. Nuestras historias, tan "urgentes", tan "vitales", nos obnubilan. No vemos cómo se encuentra el otro, si en ese momento nos recibe, nos escucha. Simplemente, "colocamos". No nos damos cuenta de que molestamos.

Pensaba que es muy dificil que podamos compartir si aquello que nos ocupa nos impide ver que hay alguien que en ese momento no puede "recibir", atender, escuchar.

Nos despersonalizamos porque vamos por la vida "colocando". ¿Nos respetamos?

Un abrazo
En línea

Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
Laya
Global Moderator
Hero Member
*****
Mensajes: 597


« Respuesta #9 : Diciembre 01, 2008, 07:49:57 »

Hace días recordé este poema:

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
solo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

Yo no te pido que me firmes
diez papeles grises para amar
sólo te pido que tu quieras
las palomas que suelo mirar.

(Mario Benedetti)


Un abrazo
En línea

Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
Nina
Newbie
*
Mensajes: 23


« Respuesta #10 : Enero 24, 2009, 07:32:58 »

Qué bueno el poema. Es muy conocido y muy cantado.

Pienso que no hay espacio para nadie cuando uno se lo llena todo para sí mismo.

De todos modos, al saberlo, hay esperanza. ¿no?


En línea
Laya
Global Moderator
Hero Member
*****
Mensajes: 597


« Respuesta #11 : Mayo 21, 2009, 10:07:29 »

Vengo de otro hilo, algo muy parecido. Tal vez me haya dado por el machaqueo  martillo

No nos hagamos números sobre el significado de la palabra...

¡¡¡COMPARTAMOS!!!

Cita de: Alex
abordar este instante como algo nuevo, unico,irrepetible y lleno de gracia y posibilidades.

Un abrazo
« Última modificación: Mayo 21, 2009, 10:09:02 por Laya » En línea

Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
Páginas: [1]
Imprimir
 
Ir a: