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admin
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« : Mayo 14, 2009, 03:49:13 » |
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A la vista de este subforo de "EDUCACIÓN" he caído en la cuenta de que tiene una profunda carencia. Hablamos de "educación" como algo que se realiza hacia fuera, hacia los otros, sin caer en la cuenta de que cada persona, por el hecho de serlo, está en un contínuo proceso de cambio, de transformación y, por tanto, de autoeducación.
Por ello, es imposible que hablemos de "educar" hacia fuera, o que contemplemos la "educación" como una materia de estudio o análisis, si no somos capaces de observarnos a nosotros mismos, de ver nuestras respuestas ante las situaciones en las que nos coloca la vida, algo que modifica, lógicamente, el modo de contemplar a los demás.
Se me ha ocurrido titular al hilo "Sentimientos, emociones, sensaciones..." porque estos forman parte de un todo que es nuestra psique y porque el propio conocimiento es la base de todo progreso personal y espiritual. Creo que, a este respecto, con el tiempo, podremos tocar infinidad de temas y creo también que el compartirlos, siempre nos produce un cierto "aseo interior".
Ya veremos...
Un abrazo
Laya
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« Última modificación: Mayo 14, 2009, 07:52:05 por admin »
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El mapa no es el territorio. Aunque parece una obviedad, confundimos realidad y representación.
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Miriam
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« Respuesta #1 : Mayo 14, 2009, 11:09:40 » |
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Gacias, Laya. Me encanta que hayas puesto este tema, y apuntando ya desde el comienzo que esto está relacionado con un aseo de nuestro interior, dicho de otra manera, de la purificación del corazón, que es fundamental en todo proceso espiritual. Santa Teresa hablaba de "la loca de la casa"  y el término griego de diablo, "diabolos" significa algo así como el que hace rodar, o dar vueltas; dicho de manera más cercana, el que despista, el que nos hace perder la ruta... Y no obstante "esta loca de la casa" y la "tentación del diablo" tienen su sentido de ser en nuestra vida espiritual, que tanto pueden ser motores de caída, como de renovación interior, dependiendo de nuestra fidelidad a Cristo y de nuestra sinceridad espiritual. Meternos en ello será un poco como meternos en el bosque prohibido de Harry Potter. No sabemos bien qué criaturas extrañas aparecerán, pero tenemos amigos que nos acompañan y no nos dejarán en la estacada de lo absurdo o peligrosamente desconocido...
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Laya
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« Respuesta #2 : Mayo 15, 2009, 11:02:25 » |
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Santa Teresa hablaba de "la loca de la casa"  y el término griego de diablo, "diabolos" significa algo así como el que hace rodar, o dar vueltas; dicho de manera más cercana, el que despista, el que nos hace perder la ruta... Pues, fijate, pienso que podemos morirnos sin haber vivido nada más que una vida ficticia: aquella que nos hemos imaginado. Si se piensa con la cabeza fría es algo muy duro. Pero si uno observa con cierto despego las relaciones humanas más comunes, se da cuenta de que todo está construído sobre las propias impresiones, y nada, o casi nada es objetivo. Es muy común encontrarse pensando: le dije esto a fulano para que pensase que... o hago esto otro para que vean que... He observado que este tipo de construcciones no son más que nuestra visión parcial, en realidad, somos incapaces de saber qué ocurrirá en la cabeza de los demás, pero nos podemos morir "actuando" hacer de nuestra propia vida un teatro, un personaje y creyéndonos que manjamos los hilos de... ¡nada! Esto es terrible. Nuestra imaginación nos impide sólo ser, únicamente, ser, hacer lo que sea conveniente en cada momento sin fabular sobre sus "resultados". Es nuestra condición humana, el sentir como un cierto "poder" sobre nuestros actos que no es más que desvarío pues donde vemos "poder" no hay más que la esclavitud de la propia sinrazón. Dice el libro del Eclesiástico: "En todas tus acciones, piensa en el desenlace y nunca pecarás" Yo lo he entendido de este modo: huye de la elucubración, haz lo que debas hacer y no te preocupes por nada más. No sé qué pensaréis vosotros... Un abrazo
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Miriam
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« Respuesta #3 : Mayo 15, 2009, 11:26:04 » |
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Es como dices. Hace ya muchos años leí que uno de los yogas de la India es el yoga de la acción, que ahora no me acuerdo como se llama en su lengua, que toma la acción como camino a la liberación espiritual, y la condición, sencilla por demás, pero imposible al ego humano centrado en si mismo, es actuar despreocupados, desprendidos de los frutos de nuestra acción, no en el sentido de irresponsabilidad, sino en el sentido del cálculo de actuar para obtener, sea obtención material o afectiva. Renunciar siempre a los frutos de nuestras acciones es un camino de ascesis válido para todos. Así lo veo.
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Kanbei
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« Respuesta #4 : Mayo 16, 2009, 05:51:12 » |
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Si algo nos enseña el Personalismo es que estamos hechos para la alteridad, estamos hechos para el otro..."no es bueno que el hombre esté solo". No somos mónadas aisladas, sino que necesariamente tenemos que interactuar con los demás...tenemos que ir haciéndonos con los demás.
El ser humano se va construyendo al ver su imagen reflejada en los otros como en un espejo. Al principio vemos en las reacciones de nuestros padres si tal o cual comportamiento es bueno o no, permitido o prohibido; si nos premian o castigan en fundión de un "deber ser de las cosas". Posteriormente tenemos a los que nos rodean en ámbitos educativos, desde el maestro que ejerce una cierta autoridad, hasta los compañeros con los cuales hay que convivir e interactuar...los otros marcan límites a nuestro comportamiento, o nos marcan direcciones hacia las cuales encauzar nuestra forma de ser y actuar. En el ámbito de la Fe pasa lo mismo, sólo que en última instancia Aquel que condiciona nuestro desarrollo es Dios.
Creo que es normal que nuestra forma de ser y actuar venga condicionada por unas ciertas espectativas sobre cómo serán valoradas por los otros. De eso depende por ejemplo la delicadeza en el trato con alguien que sufre, o no decir o hacer algo en un momento inoportuno. Evidentemente eso no significa fingir lo que no somos, sino colocarnos junto al otro ("llorar con los que lloran, alegrarse con los que se alegran...").
También me parece que la única manera de no engañarnos a nosotros mismos y vivir una vida de autoengaño es precisamente conocernos a nosotros mismos, en profundidad, aunque es evidente que no nos va a gustar saber lo que realmente somos. Para esto hay que alcanzar un cierto nivel de madurez, ya que toparnos cara a cara con lo que somos nos puede llevar a una depresión o a la desesperación...para ello creo que Dios se toma su tiempo, sin prisa, nos va mostrando nuestro interior en pequeñas dosis, y debemos hacernos a esos tiempos e ir poco a poco, sin impaciencia. Nos llevará toda la vida, pero no hay que forzar las cosas antes de tiempo, ni quedarnos suspendidos en el abismo sin algo a lo que agarrarnos...Dios sabe cuándo tiene que venir cada cosa.
Un abrazo.
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Laya
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« Respuesta #5 : Mayo 18, 2009, 10:24:11 » |
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Kanbei, coincido en parte y casi todo en lo que has descrito. Me parece muy importante no pasar por alto que no somos islas, que nada nos ocurre en solitario, pero, a la vez, nuestra construcción personal, aunque tiene una influencia externa, la hacemos cada uno, libre y voluntariamente, Algo que has escrito me ha dado pistas para ir un poco más allá: ...me parece que la única manera de no engañarnos a nosotros mismos y vivir una vida de autoengaño es precisamente conocernos a nosotros mismos, en profundidad, aunque es evidente que no nos va a gustar saber lo que realmente somos. Me pregunto en alto: ¿Y como descubrimos que no nos estamos autoengañando? ¿Cómo sabemos lo que somos? ¿Es que lo que analizamos, lo que vemos, somos nosotros mismos realmente, nos guste o no? ¿O es que estamos viendo nuestra propia película de nosotros mismos? Pensando en esto, recordé mi sensación la primera vez que se me ocurrió grabarme mi propia voz. Estaba muy acostumbrada y cómoda con la voz que conocía, con la que consideraba "mía", ni me gustaba ni me dejaba de gustar, era, "la mía". Sin embargo, al oir la grabación fui incapaz de reconocerme a mi misma. Este recuerdo, lo he proyectado hacia la imagen que tengo, que podemos tener cada uno, de nosotros mismos. Aunque nos repitamos a nosotros mismos que "nos conocemos" que tratamos de ser objetivos, que estamos dispuestos a aceptarnos sin gustarnos, algo me dice que la cosa no va exactamente por ahí, que hay algo más. Pienso si será necesario convertirse en mejores observadores, en buenos receptores, capaces de percibir que nada es "porque sí", saber mirar dentro y fuera de uno mismo, y, a la vez, dejando de ser el eje de los propios pensamientos. ¿Paradójico? Pues, si, un poco. Un abrazo
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Miriam
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« Respuesta #6 : Mayo 19, 2009, 01:38:37 » |
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Por mi pequeña experiencia me doy cuenta que no es tanto el análisis y la introspección las que me han hecho conocerme mejor. Intentaré explicarme
Cuando era joven y tuve mis primeros contactos con la psicología. Me interesaban esos análisis, pero en gran parte creo que buscaba un "conocimiento" que me tranquilizase sobre mi misma. Tranquilizar mi inseguridad con un buen resultado en el CI neutralizaba mi inseguridad sobre mi verdadera capacidad para asumir mis asuntos laborales. Por ejemplo. Reconocer que mi actividad-pasividad estaba equilibrada me animaba. Tener un buen baremo de actividad me envanecía. En fin, todo era para apuntalar mis debilidades, más profundas que las que podía revelar una sesión de tests psicotécnicos, en los que invariablemente tenía resultados buenos. Todo se movía al nivel del ego, un afán de controlar mi propia vida, mientras yo me sumía en una escondida angustia y vacío. Pero yo sabía que lo que buscaba, en realidad, era otra cosa.
Cuando esa otra Cosa, se abrió como un Camino ante mí, gusté por vez primera la felicidad. Pero ¿era eso el conocimiento de mi misma? Aun no. me bastaba por entonces la firme esperanza de seguir el Absoluto incondicionalmente.
Mas, entonces, a lo largo de este camino, mis fallos, mi ceguera en tantas ocasiones, se me han ido apareciendo ante mi conciencia, hasta comprender que Dios solo me ha ido permitiendo conocerme lo justo para que no me derrumbara del susto al conocer mis pobrezas, lo que no significa que las oculte. Simplemente conocer mis pobrezas e incongruencias va de la mano de un despertar interior paralelo, en el que nos vamos vaciando de nosotros mismos, de este ego que siempre busca estar en primer plano.
Una consecuencia de ello es que veo incomparablemente mejor las más pequeñas miserias con una transparencia que no permite desviar la mirada hacia otro lado o disfrazar los hechos maquillándolos. Y esto me da ocasión de poner algo de remedio a los errores que cometo. Sin lamentaciones inútiles de un ego herido en su vanidad, sin fantasías, y sin más historias, con un corazón libre. Dios nos da la fuerza del desprendimiento de nuestra manía de poseer, no solo cosas, sino el poder o la ambición de controlar las situaciones a nuestro favor o a favor de nuestros proyectos. Dios nos va llevando poco a poco a hacer las cosas por amor y sentido de la responsabilidad. Con una consciencia limpia de apegos que nos ciegan y hasta nos impiden dar lo mejor de nosotros mismos. Amar sin negociar compensaciones. Porque nos reconocemos amados. profundamente amados. Entonces cada instante de nuestra vida se convierte en algo indeciblemente hermoso y profundo y el dolor, el sufrimiento no solo no contaminan el corazón, sino que lo abren y dilatan aun más al Amor y a la sabiduría, a la Consciencia de Ser, con Dios, en Dios...
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Laya
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« Respuesta #7 : Mayo 19, 2009, 10:01:39 » |
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No es por incordiar,  pero...  ¿Os habéis parado a pensar que, a lo mejor lo que nos sobran son las respuestas, las soluciones cerradas?  Un abrazo
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Kanbei
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« Respuesta #8 : Mayo 19, 2009, 10:29:03 » |
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No entiendo...
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Miriam
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« Respuesta #9 : Mayo 20, 2009, 12:08:10 » |
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Pararse a pensar? No sé si saber que no existen esas soluciones de receta, exactas para todos es pararse a pensar en ello... Me atrevo a decir que cada uno es tan único ante Dios, que también la manera en que Dios le lleva y acompaña tiene variantes únicas. La experiencia de unos puede iluminar la de otros, pero nunca es igual. Y con todo la experiencia de los que nos precedieron no es inútil para nosotros. Lo que sucede es que el trigo y la cizaña van mezclados en muchas ocasiones, y eso nos exige usar el discernimiento, apoyarnos en que Dios nos ayude y el uso de nuestra libertad de elegir el bien, a la manera de Dios y no a la manera humana.
Dios no nos deja abandonados a nuestra indigencia. Tenemos el Evangelio, y el ejemplo de nuestros hermanos en la fe que nos han precedido; tenemos la comunidad eclesial que sostiene y acompaña nuestro caminar... Y el Espíritu Santo infundido en la Iglesia, que nos ha sido dado en "arras" de la Promesa.
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Laya
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« Respuesta #10 : Mayo 21, 2009, 10:05:01 » |
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No entiendo...
Que... leyendo desde fuera parecemos "expertos" en trabajar los sentimientos, pero, digámoslo muy suavemente, un poco muy alejados de los mismos. Como si nos perdemos en teorías. Y es una lástima teorizar sobre sentimientos y, realmente, quedarse fuera y no sentir. O por lo menos, me dio esa impresión. Por mi parte, estaría dispuesta a sufrir y reir con vosotros, a padecer nostalgia, envidia. placer, dolor, angustia, necesidad, orgullo y humillación, paciencia y arrojo, ternura... A experimentar y compartir. O, que seamos un poquitín más humanos. Un abrazo
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Kanbei
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« Respuesta #11 : Mayo 21, 2009, 10:17:43 » |
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No me considero "experto" en nada. Hablo de lo que vivo y siento, y procuro no hablar de cosas que no he experimentado. Creo que no planteo soluciones prefabricadas ni cerradas...al menos mi nivel de certezas no es como para dármelas de "sabelotodo"... es más, cada vez soy más consciente de mi propia ignorancia, gracias a Dios...
...en fin, siento resultar tan poco humano...
Un abrazo. ...hágase Tu voluntad...
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Miriam
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« Respuesta #12 : Mayo 22, 2009, 12:47:47 » |
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Me identifico con lo que dices, Kanbei.
Son miles de minutos de vida y vaivén de todo cuanto nos acontece y nos conforma lo que tratamos de expresar no solo en este tema del sentimiento, sino en todo. Lo podemos hacer con más o menos habilidad. En cuanto a la sinceridad, a que salga de la raiz de nosotros mismos, Dios sabe... Solo hay algo que tengo claro, y es que debo respeto a la libertad de expresión de todos, esté o no de acuerdo con sus premisas.
Es mucho más fácil callar y, no obstante, nos esforzamos aquí en dialogar, no por placer, sino por querer abrirnos los unos a los otros y compartir tanto nuestras pobrezas como los dones recibidos, particularmente el don de la fe y el amor que hemos recibido por y en Cristo Jesús.
Y la verdad es que no logro ver a qué te refieres con lo de teorizar, Laya. Es natural que para poner en palabras los sentimientos los objetivemos en parte. Lo que no significa que no los sintamos.
Lo que puede suceder a veces es que nos expresemos en "sintonías" distintas y, entonces, no nos oímos ni nos vemos los unos a los otros...
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« Última modificación: Mayo 26, 2009, 12:18:39 por Miriam »
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Laya
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« Respuesta #13 : Mayo 25, 2009, 10:41:43 » |
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Sí, nos expresamos en sintonías distintas y cuando una está fuera de onda, no "escucha" lo que no puede oír.  Lo siento mucho. Es mi culpa. No todos tenemos todos los días buenos. Ya hablaremos. Un abrazo
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Kanbei
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« Respuesta #14 : Mayo 30, 2009, 11:40:15 » |
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Laya,
perdona mi dureza.
Un fuerte abrazo. "...hágase Tu voluntad..."
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