|
Laya
|
 |
« : Mayo 06, 2010, 09:32:23 » |
|
El Catecismo para adultos es un trabajo que intentó secundar al Concilio Vaticano II. Es una tarea diligente y comprometida con el ser humano, con las situaciones que nos ha tocado vivir en nuestra época. Sus autores no deseaban una ruptura en el seno de la Iglesia, como se desprende de su lectura o como se ha interpretado, con ligereza por parte de algunos sectores. Decidieron arriesgarse a no continuar en una inercia noperante, caduca. Vieron que había un modo de hacer que vaciaba los templos, que cada vez se alejaba más del sentir de los hombres, aquellos hombres para quienes Jesús trajo la salvación. No se conformaron y arreció el ataque. Durante décadas, desde distintas instancias se nos ha vendido este libro como catecismo herético. Miedo, pánico a salirse de los viejos cauces conocidos, sin comprender que la humanidad camina ya desde hace tiempo por otros derroteros. Ahora, que han pasado más de 40 años la situación es la misma. Más grave aún. Sin embargo, continúa latente el mismo miedo que mantiene paralizada y anclada en su baluarte a una autoridad que parece pensar sólo en mantener y aguardar a que escampe. Pienso que estos son momentos de volver a traer estas páginas y descubrir la enorme vigencia que tienen, dándonos cuenta de que quizás estén apuntando en la dirección necesaria. Por eso hoy las traigo aquí. Dejo la introducción a este libro, tan denostado por unos, ignorado por otros, y que ha servido de luz a otros muchos. Lo dejo porque, quizás también para nosotros sea una puerta a la esperanza. Iré dejando poco a poco, fragmentos de su contenido. PRÓLOGO DE LA EDICIÓN ORIGINAL Nos complacemos en encabezar este volumen con un deseo para todos los lugares a los que llegue: Paz a esta casa y a todos los que moran en ella.
La palabra «catecismo» viene de un término griego que significa «resonar». Las páginas que siguen no pretenden, efectivamente, otra cosa que hacer resonar el mensaje que Jesús de Nazaret trajo al mundo. Y, sin embargo, será un sonido nuevo. La intención que persigue este volumen se cifra en exponer la renovación que se dejó oír en el Concilio.
Pero no entendamos mal la expresión «nuevo». No quiere decir que hayan cambiado algunos puntos de la fe, mientras todo lo demás habría quedado como antes. De ser así, hubiera bastado modificar algunas páginas del catecismo anterior. Pero no es así. Es exactamente al revés. Todo el mensaje, la fe en su totalidad sigue siendo la misma, y sin embargo es nueva la manera de acercarnos a ella, es nuevo el aspecto de conjunto. Todo lo vivo permanece igual a sí mismo y se renueva. El mensaje de Cristo es algo vivo. Por eso, este Catecismo para adultos se esfuerza por anunciar la fe imperecedera en una forma moderna.
Esto ha hecho necesaria una nueva clase de catecismo. El antiguo estaba redactado en fórmulas breves, que era fácil aprender de memoria. La predicación de la fe que aquí se propone a los adultos, quiere ser útil de otra manera: anunciando el mensaje en el lenguaje diario y disponiendo del tiempo necesario para esclarecer sus fundamentos y las cuestiones actuales a la luz del evangelio.
¡Ojalá merezca este Catecismo la gracia de edificar la comunidad, obra principal de Dios! Vivir con Dios es ciertamente un deber personal, pero no solitario, sino capaz de articular la comunidad.
Deseamos que este libro nos haga ser, por tanto, en primer término un solo corazón y una sola alma con toda la Iglesia católica, en la que viven hombres tan distintos por su raza, cultura y modo de pensar, como sólo pueden serlo los hombres. Pero también que contribuya a fomentar al tiempo la conciencia de unidad entre todos los cristianos. Lo que aquí se predica, es al cabo el remo de Dios, cuya venida pedimos todos. Finalmente, abrigamos también la esperanza cierta de que este libro podrá servir para ahondar nuestra unidad con todos los hombres que con nosotros pueblan el mismo mundo, y con nosotros comparten las mismas preocupaciones y los mismos deseos. De este mundo, de estas preocupaciones y de estos deseos habla el mensaje que se contiene en este libro, ¡Ojalá los límites entre las creencias, que aquí no se borran ni se silencian, sean no precisamente barreras, sino lugares de encuentro, a fin de iluminar y distinguir la existencia de todos nosotros!
LOS OBISPOS DE HOLANDA Un abrazo
|
|
|
|
« Última modificación: Junio 13, 2010, 02:34:38 por Laya »
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #1 : Julio 05, 2010, 11:52:04 » |
|
Esta pequeña cita me parece interesante como complemento de lo citado anteriormente:
Para terminar, un ruego a católicos y no católicos. Cada palabra que profiere un hombre puede dar lugar a falsas interpretaciones; un libro con tantas palabras se prestará a muchas de estas interpretaciones erróneas. Trátese, pues, de entender siempre lo escrito según el espíritu de toda la buena nueva. El que lea una página, atienda también a las páginas que anteceden y a las .que siguen. A veces se explica y explana allí lo que en una página se echó de menos. En un libro que no trata de ofrecer una exposición al dedillo, sino de aproximarse a lo inefable, no se debe desgajar una frase del conjunto. El centro de esta predicación está en el mensaje de pascua. Si de este libro se quitara la noticia de la resurrección de Jesús, ninguna de sus páginas conservaría el menor valor. La fe inconmovible en el mensaje de Jesús y el mandato divino de exponer el misterio inefable de Dios en el lenguaje de nuestro tiempo, son los dos elementos que han configurado el presente Catecismo.
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #2 : Julio 08, 2010, 07:36:53 » |
|
Hoy hemos dejado en la web, aquí, el capítulo que trata de oración. A mi modo de ver es magnífico, en sintonía total con nuestros problemas cotidianos. La oración, el diálogo íntimo con Dios, no se separa ni un pelo de nuestro devenir, de nuestras inquietudes diarias. Cuando pensamos que no sabemos orar, o que no tenemos tiempo para ello, o que nuestra vida va por un lado y Dios por otro, merecería la pena detenerse y echarle un vistazo. Un abrazo
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #3 : Julio 23, 2010, 05:25:11 » |
|
Hace ya muchos años, en los años postconciliares, que leí el catecismo holandés.
Me sorprendió por su frescura, por su lenguaje claro y directo. Carecía de esas vueltas y revueltas que tanto gustan los documentos eclesiásticos y que dejan al lector igual que antes, o bien con una buena dosis de gimnasia mental para asimilarlos debidamente.
Me sorprendió, después de siglos de mucho catecismo (compendios de preguntas y respuestas) y quizás poca catequesis. Este Catecismo holandés era precisamente pura catequesis. En un lenguaje totalmente actual y transparente transmitía la Buena Nueva, con la misma frescura sencilla del lenguaje evangélico.
Los compendios van bien como libros de consulta, para aclarar aspectos de manera ordenada y resumida, pero de ninguna manera son catequesis. Los percibo más bien como textos de referencia para sostener la catequesis propiamente dicha. Auxiliares de la Palabra que es la Catequesis fundamental de la vida cristiana.
En este sentido, el Catecismo holandés respondía de una manera fiel a las intenciones del Vaticano II de actualizar la expresión de nuestra fe en un lenguaje actual.
Para los materialistas de la fe (los "psíquicos" los llamaban los antiguos maestros cristianos), muchas veces, los cambios de formas o costumbres culturales los ven como un atentado o una traición a los pilares de la fe. Por esto el Señor, que hablaba desde su corazón a nuestros endurecidos corazones también añadía con frecuencia: "¡Quien tenga oídos que oiga!", que dicho en castizo castellano sería, quien tenga oídos que escuche, o quien pueda entender que lo entienda... Y no lo decía como una llamada a la élite de sabios discípulos, sino como una llamada a esforzarnos en acoger la Palabra y meditarla en nuestro corazón, como María.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #4 : Julio 24, 2010, 06:36:49 » |
|
Exactamente, Miriam. Lo primero que sorprende al iniciar su lectura es que no es un "tratado" al uso. Vas leyendo y te vas dando cuenta de la proximidad contigo misma. Es un libro tremendamente cotidiano, cercano a lo que anhelamos, a lo que sentimos, a lo que es nuestra vida día a día. No es un cúmulo de normas y exigencias. Lo lees y te encuentras al otro lado con una mano amiga, alguien próximo te comprende, comprende tu propia debilidad y la comparte, te ayuda a construir a partir de tí mismo, no de lo que un ente ideal "debería ser".
Ahora, creo que me siento con fuerzas para compartir algo. Yo tuve noticia de este libro desde la prohibición, desde el anatema. Escuché sobre el afirmaciones como las siguientes (no invento porque las tengo grabadas como si las hubiese escuchado ahora mismo): Es un catecismo herético. Ha hecho que los holandeses se aparten de la confesión, cierren las iglesias, la moralidad se relaje, es la causa de que en holanda se legalice la eutanasia... etc, etc.
Y, yo, a día de hoy, me pregunto: ¿es que la sociedad, las personas, no han tomado otros derroteros, al margen de ese u otros catecismos? ¿En qué es peor la sociedad holandesa de la española? ¿menos hipócrita tal vez?
¿No será que el hombre y la mujer de hoy ya no pueden ordenar su vida según preceptos externos y precisan luces para descubrir el poso de Dios en sus corazones?
Cada vez siento más afinidad con San Agustín "ama y haz lo que quieras". Y, con esto, para nada mangas anchas. ¿No?
Un abrazo
|
|
|
|
« Última modificación: Julio 24, 2010, 06:42:04 por Laya »
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #5 : Julio 24, 2010, 10:55:14 » |
|
Realmente ¿Hubo una prohibición canónica del Catecismo holandés? No me enteré... Y se trata del Catecismo al completo o bien de algunos puntos? Esto es importante, porque me hace pensar en la denostada teología de la liberación (que yo no conozco más que de nombre, es cierto), de la que bastó advertencias sobre algunos puntos dudosos, para que los defensores de la fe auto-nombrados la condenen y desprecien en bloque... haciendo que muchos, solo de oir ese denostado nombre ya se persignen. Glup!
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #6 : Julio 26, 2010, 06:00:51 » |
|
En el prólogo del libro aparecen los fragmentos que cito a continuación: “No faltaron, sin embargo, las objeciones y reparos por parte de algunos comentaristas que formularon reservas sobre el modo de exposición adoptado por los redactores, estimando que podría acarrear graves confusiones en algunos puntos capitales del dogma y la moral católicos. A este respecto, debe citarse la solicitud que, apenas transcurrido un mes desde la aparición de la obra, un grupo de fieles holandeses elevó a S.S. Pablo VI. El escrito denunciaba algunos pasajes como contrarios a la fe, o, por lo menos, como susceptibles de inducir a error, debido a la presunta ambigüedad en que habían incurrido sus redactores, y pedía la intervención del Santo Padre.”
(...) “Importa mucho señalar que en ningún momento sus críticos más severos llegaron a denunciar la obra como herética Más bien han ido señalando como controvertibles varias formulaciones, sin que hasta el presente se haya divulgado una relación oficial de los puntos en litigio” En las últimas páginas del libro se recoge un escrito de los siguientes cardenales: JOSÉ Card. FRINGS JOSÉ Card. LEFÉBVRE. LORENZO Card. JAEGER, HERMENEGILDO Card. FLORIT, MIGUEL Card. BROWNE. CARLOS Card. JOURNET, con 10 observaciones sobre el texto. Concluye el escrito con lo siguiente: Las observaciones expuestas, aunque no son pocas ni de leve importancia, dejan intacta la mayor parte del Nuevo Catecismo junto con su índole pastoral, litúrgica y bíblica digna de alabanza. Ni se oponen al laudable empeño de sus autores de querer proponer el evangelio eterno de Cristo de una manera acomodada a la forma de pensar de los hombres de nuestro tiempo. Estas mismas grandes cualidades que distinguen la obra, piden que ella transmita siempre la doctrina de la Iglesia, sin que sea oscurecida por alguna sombra.
Esto es lo suficiente para entender, pienso que con claridad, el “celo paternalista” de algunos pastores para “preservar la doctrina”. Prisioneros de sus propios miedos, son como padres que crían a sus hijos de espaldas a la realidad y les hacen inútiles, incapaces de ser libres y autónomos. No, Miriam, no hubo una prohibición canónica formal, pero, en muchos casos, ha existido de hecho, tal prohibición. Y muchos fieles, personas de buena fe, han sufrido en la ignorancia y continúan sufriéndola. Han sido privados de un medio que, tal vez, les hubiese resultado muy útil. Un abrazo
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #7 : Julio 27, 2010, 12:14:48 » |
|
Es decir, que son "prohibiciones" que atañen a "dirección espiritual particular" o bien de "grupos eclesiales definidos"; pero el Catecismo en si jamás ha sido condenado, incluso esas opiniones que señala ahí en apéndice son opiniones particulares de ess personas de la lista, pero que no fueron refrendadas por el Vaticano ni mucho menos por el Papa. Gracias por aclarármelo.
De esto deducimos que puede ser interesante todo el texto del Catecismo, y que esos puntos criticados por esas personas que citas, y que les parecen ambiguos y susceptibles de inducir a errores, podríamos comentarlos y aclararlos, de manera que no nos lleven a errores de interpretación, en su momento.
No obstante me extraña que citen a Lefebre como cardenal... cuando me parece que habría muerto excomulgado por si mismo y otros cardenales que no han tenido mucho peso en los acontecimientos eclesiales, al menos peso positivo...
|
|
|
|
« Última modificación: Julio 27, 2010, 12:28:27 por Miriam »
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #8 : Julio 27, 2010, 05:33:52 » |
|
Esos cardenales formaban la comisión que formuló las diez objeciones a las que he aludido. Esto era el año 1967...
El texto del catecismo termina con un anexo aclaratorio sobre esas 10 objeciones. No obstante, me parece muy interesante lo que propones e intentaré irlas pegando por acá.
Un abrazo
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #9 : Julio 28, 2010, 03:08:36 » |
|
No me acuerdo de todos los nombres, fueron cuatro los Cardenales que prepararon la primera sesión del Vaticano II, es decir, aquellos a los que el Papa había confiado la preparación concreta del concilio. Uno de ellos era Lefevre. En la primerísima asamblea el tole fue de órdago... Porque los susodichos cardenales llevaron a la Asamblea un texto "conciliar" redactado, ya a punto de ser sometido a la firma de los obispos... Por esa razón se levantaron justificadísimas protestas sobre el significado del concilio y sus métodos de trabajo por parte de los padres conciliares... El Papa Juan los escuchó y estuvo de acuerdo, de manera que ese texto, que según esos cardenales había de ser el documento conciliar terminado, fue eliminado y se formó nueva comisión o comisiones, etc. y así el concilio fue adelante en sus diversas sesiones. Pero las opiniones de esos cuatro cardenales y de los que seguían su linea de pensamiento hicieron un trabajo de zapa tanto en el concilio como después. No he leído ninguna historia del Concilio y como cuentan estos detalles, aunque seguramente lo hacen con mucha delicadeza. Estas noticias que yo tengo son orales y de personas que conocían desde dentro la marcha del Concilio.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #10 : Julio 31, 2010, 06:28:06 » |
|
Comienzo a pegar, uno por uno, los puntos que consideró oscuros o poco claros la comisión antes citada. Este es el primero: 1. Algunos puntos relacionados con Dios Creador.
El Catecismo debe enseñar que Dios ha creado también, además de este mundo sensible en el que vivimos, el reino de los espíritus puros llamados ángeles (Cf. v.g. conc. Vat. i, const. Dei Filius, cap. 1; conc. Vat. n, const. Lumen Gentium, núms. 49, 50). Debe explicar además que el alma de cada hombre, por ser espiritual (cf. conc. Vat. n, const. Gaudium ef Spes, n.° 14), es creada inmediatamente por Dios (cf. v.g. encicl. Humani Generis, AAS 42 [1950] p. 575).[/font]
|
|
|
|
« Última modificación: Julio 31, 2010, 06:29:56 por Laya »
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #11 : Agosto 02, 2010, 02:34:02 » |
|
Mmm... Estamos tan "acostumbrados" a los catecismos modernos, es decir, de los últimos siglos, que el retorno a un estilo catequético verdaderamente tradicional, basado en la Escritura, ha llegado a resultar extraño a muchos. He estado mirando el índice del Catecismo holandés, para ver el significado de esa "omisión".
Y he visto que asi como los catecismos corrientes, incluído el último Catecismo Romano, del tiempo del Papa Juan Pablo II, tienen la tendencia a parecer pequeños tratados de teología. Y claro, no quieren dejar puntada sin hilo...
Es mi reflexión en este instante, acertada o no, no lo sé. Pero si el CH trata de ser una catequesis fundada en la escritura, es claro que habrá cosas que no llegará a decir, como tampoco la Biblia, tan extensa como es, tampoco las dice. O apenas las esboza... Es la reflexión teológica posterior que ha ido desarrollando muchas de estas definiciones que ahora a muchos les parecen indispensables.
Si Dios es el Creador, se supone, aunque no se diga, que lo ha creado TODO, visible o invisible... Extenderse en explicar la creación de lo invisible que ni podemos comprender o percibir sería quizás como escribir cuentos de hadas.
En la pagina 24 dice "Nos has creado para ti" frase tomada de San Agustín, me parece. Que no se explique el ser humano por partes y sus potencias, etc. no me parece importante ni esencial en la catequesis. Quizás hubo un tiempo en que se veia como importante definir todo eso, pero hoy día, la persona se debate entre afirmaciones diversas, muchas veces extrañas las unas a las otras; necesitamos ir a la fuente de nuestro ser y de la acción de Dios en nosotros mismos para que la Palabra se haga Vida en nosotros.
Me doy cuenta que el Catecismo holandés, en lugar de partir de definiciones a creer, parte de la experiencia humana, de las preguntas existenciales básicas que todos nos formulamos en algún momento de nuestra vida, de una u otra manera... Y me pregunto que los que no se las formulan ...¿por qué no se las formulan? Necesitamos formulárnoslas para que podamos abrirnos verdaderamente a las respuestas que nos aporta la Revelación.
Porque antes de preguntarnos de como Dios creó y lo que creó, necesitamos enfrentarnos al misterio de nuestra propia existencia con una consciencia viva, despierta, sedienta de la plenitud que intuimos como posible, atentos a esa "llamada" que nos abre al camino de la fe y del amor del Padre, y nos hace sensibles a su Verbo, el que era, es y será. Es de manera vital, existencial, encarnada, con sed de absoluto, como nos abrimos a la Palabra de Jesús que nos y nos despierta e ilumina. Por alguna cosa Jesús no nos llenó de definiciones la cabeza...
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #12 : Agosto 03, 2010, 07:05:41 » |
|
Miriam, tu planteamiento me parece muy acertado. A la luz del mismo he reflexionado sobre la necesidad de que todo esté tan "atado" como proponen aquellos que encontraron los "¿fallos?" del texto. Me he dado cuenta de que en la Escritura hay tantas cosas que están sólo esbozadas, sugeridas, y, sin embargo, están ahí, y, para nada hacen temblar nuestra fe. He recordado la escena de las tentaciones de Jesús. El diablo le tienta. Jesús, que asume nuestra condición humana, es tentado al igual que nosotros: esto ya es la manifestación de algo cierto y experimentado ¿no? Los ángeles, le sirven... ¿están ahí, verdad?
¿Es necesario, a día de hoy, que nos lo digan, y asintamos o que aprendamos a ver en las fuentes?
Me doy cuenta de que estos catecismos al uso, los que tu defines como "acostumbrados", tienden a identificar la peana con el santo y que acabemos venerando la peana en vez del santo... ¿no?
Con frecuencia me he encontrado con personas que viven su fe adhiriéndose a unos postulados externos y ajenos, pensando "es así, así lo dice el catecismo, creo". Probablemente este postulado les acerque a Dios, pero probablemente, también su vida sea sólo una respuesta automática a una serie de principios, que vivan en el engaño de identificar a Dios con ellos.
En fin... son sólo cuestiones que salen así, a voz de pronto...
Un abrazo
|
|
|
|
« Última modificación: Agosto 04, 2010, 06:33:42 por Laya »
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #13 : Agosto 05, 2010, 12:05:19 » |
|
Me parece que sí, tratando de ver el motivo de esa falta de explicitación doctrinal que alegan, por un lado, y la preocupación de partir del pensamiento y los interrogantes que verdaderamente la gente se hace, ese Catecismo optó por partir de esos interrogantes esenciales, porque si no es en la búsqueda de nuestro corazón donde planteamos las preguntas esenciales, Cómo sabremos que todas esas respuestas a preguntas que no nos formulamos nos llevarán a despertar en la fe y el amor que nos avalan como cristianos? Esta es la reflexión a la que me ha llevado ese aparente "lapsus" del Catecismo y la crítica suscitada que has aportado, Laya. En mi corazón no acuso como los críticos, que han dicho eso creyendo cumplir con su deber, sino que me he animado a comprender el por qué de ese silencio del Catecismo, seguramente involuntario. ¿De qué nos serviría "saber" que tenemos alma cuando la crisis existencial nos pone a menudo en la ceguera de no saber ver la Vida, de no sentir que en todo este devenir movedizo en el que caminamos está la posibilidad de despertar a la Consciencia de Ser verdaderamente? Es todo lo que se me ocurre. No, sigo... Me ha gustado esa comparación de confundir la peana con el santo, y que se puede decir, también, confundir la imagen (del santo) con la persona real que tan solo representa. (Hemos de seguir quitando capas a la cebolla?) Antes de acabar con este tema y para ver mejor la importancia de los dos temas que el Catecismo no ha tratado, me parecería genial buscar algo sobre ello: es decir, sobre "Alma" y sobre "ángel". Pero no dejéis que haga yo sola la tarea...
|
|
|
|
« Última modificación: Agosto 05, 2010, 12:12:58 por Miriam »
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #14 : Agosto 05, 2010, 07:06:26 » |
|
Miriam, recojo tu sugerencia y me pongo a "googlear". Lo primero que constato es la ligereza con que empleamos las palabras y qué poco calamos en la profundidad de su significado, en todo lo que puede aportar el pararse a pensar y profundizar en una palabra; "alma". Esto es... Alma: heb. né•fesch; gr. psy•kj? muestra que la palabra “alma” se refería tanto a una persona como a un animal o a la vida que hay en ambos.
“En el Nuevo Testamento, ‘salvar uno su alma’ (Mr 8:35) no significa salvar alguna parte ‘espiritual’ del hombre, como algo en oposición a su ‘cuerpo’ (en el sentido platónico), sino a la persona completa, destacando el hecho de que la persona vive, desea, ama y ejerce su voluntad, etc., además de ser algo concreto y físico” (publicada por P. J. Kenedy & Sons, Nueva York, 1970).
Né•fesch viene de una raíz que significa “respirar”, y en un sentido literal se podría traducir como “un respirador”. El Lexicon in Veteris Testamenti Libros (de Koehler y Baumgartner, Leiden, 1958, pág. 627) la define como “la sustancia que respira, que hace del hombre y del animal seres vivientes Gé 1:20, el alma (estrictamente diferente de la noción griega del alma), el asiento de la cual es la sangre Gé 9:4f; Le 17:11; Dt 12:23: (249 veces) [...] alma = ser viviente, individuo, persona”.
La palabra griega psy•kj? se define en los léxicos griego-inglés como “vida”, y “el ser o la personalidad consciente como centro de las emociones, deseos y afectos”, “un ser vivo”, y esos léxicos muestran que ese término se usó para referirse a “animales” no solo en la Biblia, sino en obras griegas. Resumiendo, si no he entendido mal, el alma no es un ente ajeno al cuerpo, algo separado o que está dentro del cuerpo, sino el aliento vital o el espíritu que mueve a la persona, es decir la esencia de vida. Por tanto, también a mi modo de ver, si en el relato de la creación vemos que Dios crea a Adán y exhala su espíritu sobre él, (le infunde la vida) es equívoco hablar de creación de alma y cuerpo, ya que todo es uno e inseparable. Si Dios crea al hombre, persona completa, ¿no nos sobran estos “dibujos”? Y, abundando en esto, en el Evangelio de San Lucas en una parábola que llaman del "rico tonto" dice Jesús: ...Y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea." Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?" (Lc. 12, 19-20) Me ha llamado la atención cómo el evangelista pone en boca de Jesús, que narra la parábola: diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes... ¿Por qué se llama "alma" a sí mismo? Alma aparece, manifiestamente con un significado de "vida" No sé... son cuestiones que surgen así, a voz de pronto, pero ya me ha dejado un run-run... Un abrazo
|
|
|
|
« Última modificación: Agosto 05, 2010, 08:57:35 por Laya »
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|