|
Miriam
|
 |
« : Enero 12, 2007, 05:31:27 » |
|
Dentro de pocos días comenzamos la Semana de la Unidad, en la que podemos tomar consciencia de la importancia de seguir buscando la unidad eclesial, en la caridad y fidelidad al deseo del Señor que pidió en su Oración de despedida, para los discipulos el don de la unidad (Jn 17) Solo el que fue capaz de hacer oir a los sordos y hablar a los mudos puede transformar la dureza de nuestros corazones de piedra para llegar a comprender y realizar su voluntad, que está por encima de todas nuestras pequeñas verdades que frecuentemente dividen en lugar de unir. Por esto preparaemos el corazón, aceptemos la acogida de nuestros hermanos cristianos no católicos y démosles también nosotros nuestra más sincera acogida en la única caridad de Cristo Jesús. Podemos encontrar la totalidad de los textos de la celebración conjunta en la web de las Misioneras de la Unidad: http://www.centroecumenico.org/infoekumene/unidad.htmEstos textos sirven tanto para una paraliturgia celebrada en parroquias o comunidades como también en la oración de grupos, con la asistencia de fieles de otras Iglesias, si eso fuera posible, para seguir rogando al Señor que nos haga un solo Cuerpo, con su único Espíritu, y dar las gracias por habernos hecho el don de vivir ya en esperanza la unidad que Cristo realizó en si mismo, y que sigue realizando en todos los tiempos.
|
|
|
|
« Última modificación: Noviembre 18, 2007, 12:09:30 por admin »
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
Visitante
|
 |
« Respuesta #1 : Enero 15, 2007, 10:48:24 » |
|
En primer lugar, quiero decir que, una vez subsanados (¡esperemos! ::)) los "problemas técnicos", me gustaría dejar en web la reseña de los últimos encuentros ecuménicos de SS. Benedicto XVI ya que son algo muy significativo. Para reflexionar sobre la importancia de la oración sobre el diálogo ecuménico, me planteaba los puntos de encuentro que tenemos todos los cristianos. Poseemos un tesoro común, nuestro Bautismo y, el deseo de Jesucristo de "que todos sean uno como Tú, Padre en mí y Yo en Tí, que sean uno como Nosotros somos Uno". Partiendo de esa base, lo que nos desune, es, el resultado de la miseria humana. Es más importante lo que nos une que lo que nos separa. Pensaba, también, en lo que nos falta a los católicos para vivir la unidad entre nosotros, pues solo viviendo en comunión, lograremos la ansiada uniónn con nuestros hermanos cristianos. Pienso en nuestra comunión de fe, nuestra unión sacramental y nuestra unión con la Jerarquía. - Me pregunto si los católicos hemos convertido este ansia de unión en una "pasión dominante", si de verdad intentamos acercar a nuestros hermanos, más fríos y alejados de la Iglesia, o por el contrario nos despedazamos en luchas "intestinas" ("Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo"...) Si ayudamos a quienes nos rodean siendo claros en la fe, si nuestra vida es testimonio del don recibido.
- Pienso también, si nos damos cuenta del tesoro que tenemos para vivir la comunión sacramental o quizás nos hemos "acostumbrado". Si hacemos nuestro el carisma del Sacramento de la Reconciliación, si nuestra vida renace en cada Eucaristía.
- Y, por último, pienso si, a veces dejamos solos a nuestros pastores, si somos injustos y críticos con ellos, cuando, tal vez, lo que están es enfermos, solos y, necesitados, más que nadie de nuestra oración que les alimente y les conforte...
Espero no haber sido exaustiva... Son mis reflexiones en voz alta, o en "foro alto". Un abrazo ;)
|
|
|
|
« Última modificación: Enero 15, 2007, 11:13:11 por Laya »
|
En línea
|
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #2 : Enero 16, 2007, 05:38:36 » |
|
Buenas preguntas para plantearnos e incluso para comentarlas en el lugar correspondiente cuando el tiempo lo permita. Aunque las respuestas ya afloran dentro de nuestros corazones con el solo hecho de planteeárnoslas.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #4 : Enero 18, 2007, 04:18:24 » |
|
Tu primera pregunta me ha llevado a reflexionar y reconozco que, al menos es mi impresión, en la Iglesia de actual prima la desunión fácil, prima el "yo soy de Pablo, yo de Apolo", en lugar del yo soy de Cristo, y dejar otras pertenencias o atracciones en lugar muy secundario. Y como bien dices no tanto entre las iglesias, que excepto los grupos sectarios, buscan con igual empeño la unidad en Cristo, sino lo que es más importante, entre grupos dentro de la Iglesia, dentro de las organizaciones, dentro de las parroquias...
Es un fenómeno que ha adquirido fuerza en los últimos tiempos. Sería serio y muy delicado analizar motivos. No me resulta extraño el pensar que cuando muchos dentro de la Iglesia se mueven por el miedo, más que por la fe, la esperanza y el amor, el resultado es este. El miedo crea unas paranoias que solo hacen fortalecer aquello a lo que se teme. En este caso la división y la dispersión.
Cualquier extremismo, y en algunos se ha caido, como el de "cerrar filas" o el "romper filas", dañan a la mayoría de cristianos que solo queremos eso, ser cristianos, que no necesitamos cerrar filas para guardar nuestra fe, que ya Dios nos la guarda. Si le guardamos fidelidad al Señor, la esperanza no muere, veamos lo que veamos, porque sabemos que un solo cristiano en este mundo, ya es la Iglesia viva, ya permite que Cristo esté encarnado entre los hombres de ahora. No necesitamos tampoco romper filas para ser totalmente libres, porque quien nos ha liberado es el Señor.
Por esto, los partidismos y estrecheces de algunos cristianos, o la huida y la indiferencia de otros, no nos han de afectar más que para estimularnos a guardar una mayor fidelidad a Jesús y a la Iglesia.
No irá mal recordar aquí viejos tiempos, como cuando la Iglesia tuvo nada menos que tres Papas, y todos tenían personas muy santas que les eran fieles. Ante tal situación, la mística reclusa Sta. Juliana de Norwich le preguntó a Jesús: "Señor, ¿como acabará la Iglesia?" y Jesús le respondió algo así como: "Sufre y ora por todos, pero no te angusties, ya que finalmente todo acabará bien..."
Entonces fueron Papas y ahora son Iglesias cristianas, pero el problema es el mismo: el pecado de la división, que contradice de la manera más directa y terrible el gran mandamiento de Jesús: la unidad, la comunión fraterna de sus discípulos... Y oró por ella, porque sabía que somos incapaces de guardarla con nuestras propias fuerzas... Sabía que necesitamos vivir tan unidos a él que la división ya no pueda alcanzarnos. Sabía que entre la unidad de las ovejas penetraría la división de los lobos que dispersan el rebaño... Por eso oró, para dejarnos muy clara la importancia de la unidad.
Creo que sobre este tema, quizás en algún momento proponga una reflexión sobre un cristiano que ha realizado en si la unidad, Frére Roger de Taizé. Él no ha sido el único, por supuesto. Hay muchos más. Pero por ser el más conocido y con mucha documentación, podremos de su mano contemplar una ruta cristiana vivida hacia la convergencia de la Unidad, sin traición alguna, porque la fidelidad a Cristo jamás nos puede dividir de nadie. Ésta es la cuestión verdadera. No hay división para el que vive unido a Cristo.
Sobre las otras dos cuestiones, deseo madurar un poco más mi reflexión.
|
|
|
|
« Última modificación: Enero 31, 2007, 06:50:23 por Miriam »
|
En línea
|
|
|
|
|
admin
|
 |
« Respuesta #5 : Enero 18, 2007, 03:57:02 » |
|
He colocado hoy en la web esta entrevista acerca de la oración y la unidad de los cristianos http://www.intcat.net/cms/htdocs/modules/news/index.php?storytopic=13
|
|
|
|
« Última modificación: Noviembre 21, 2007, 03:38:57 por admin »
|
En línea
|
El mapa no es el territorio. Aunque parece una obviedad, confundimos realidad y representación.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #6 : Enero 31, 2007, 07:10:27 » |
|
Pienso también, si nos damos cuenta del tesoro que tenemos para vivir la comunión sacramental o quizás nos hemos "acostumbrado". Si hacemos nuestro el carisma del Sacramento de la Reconciliación, si nuestra vida renace en cada Eucaristía. Es una cuestión que me invita a la meditación, a la introspección dentro del propio corazón. "¡Nos hemos acostumbrado desde niños a que "somos hijos de Dios", pero no acabamos nunca de tomárnoslo en serio!" -decía mi padre espiritual. La misma reflexión nos valdría a la hora de medir el "impacto" espiritual que recibimos con los "sacramentos". Este misterio de gracia que hace que podamos renovar constantemente, en presente, la gracia primera de la Salvación en toda su pureza, recibir siempre plenamente esa sobreabundancia de gracia que nos devuelve al estado de la "infancia espiritual", purificándonos de nuestras faltas por las que acudimos al perdón, y recibiendo la restauración constante de nuestra unidad con Cristo en la Euxaristía, bien llamada "Comunión" porque restablece constantemente la unidad de Cristo en nosotros, y por eso mismo, nuestra unidad con todo su Cuerpo que es la Iglesia. la del cielo y la de la tierra. Se reestablece, en Él, la comunión de los santos, es decir, la comunión con todos los miembros, santos y pecadores, pecadores santificados por Cristo. Me ha gustado que nos lo recuerdes, Laya. El Misterio es siempre más grande de cuanto podemos concebir, y por ello, necesitamos constantemente representarlo, hacerlo presente de nuevo por medio de los Sacramentos, con los que se realiza ahora, para cada uno de nosotros, el misterio de la salvación. Como Orígenes decía: "De que nos sirve que Cristo naciera en Belén, si ahora no nace en nuestro corazón, en nosotros... De qué nos sirve que Cristo viviera, hablara, sufriera y resucitara, si ahora no se realizara todo ello en nosotros..." Ante la grandeza de tales misterios, nuestra palabra se queda en silencio y la adoración surge impelida por un profundo agradecimiento. "Bendigamos al Señor por su bondad, porque es eterna su misericordia"
|
|
|
|
« Última modificación: Noviembre 21, 2007, 03:39:28 por admin »
|
En línea
|
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #7 : Mayo 10, 2007, 03:58:55 » |
|
El Encuentro ecuménico de Stuttgart
MENSAJE DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A LOS PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO ECUMÉNICO "JUNTOS POR EUROPA"
A los participantes en el encuentro ecuménico "Juntos por Europa"
El 8 de mayo, en Stuttgart, tendrá lugar el encuentro Juntos por Europa, con la participación de movimientos católicos, evangélicos y ortodoxos, para celebrar una Jornada europea de encuentro y de diálogo. Me alegra saber que los cristianos de Europa se reúnen, precisamente cuando la Unión europea se ha ampliado con varios nuevos Estados, para reflexionar sobre las raíces cristianas y sobre el futuro del continente a la luz del Evangelio. En efecto, la luz del Evangelio ha iluminado la historia de Europa, dando así origen a una comunión de destinos de pueblos diversos. La acogida de la Palabra viva del Evangelio significó a menudo para pueblos enteros adherirse a una comunidad de cultura y de destino, como la que tomó después el nombre de Europa.
No se trata aquí de una historia muy lejana. Cuando se habla de cristianismo en Europa, se alude también a su pasado más reciente, a su presente y a su futuro. El proceso de unificación europea surgió de la amarga derrota de la humanidad que constituyó la segunda guerra mundial. A continuación, los "padres" de la unidad europea, caracterizados en su mayor parte por la fe cristiana, pusieron en marcha un proceso de unificación del continente, cuyos frutos estamos recogiendo hoy. Europa ha comenzado a promover la reconciliación y la paz entre naciones que, por desgracia, a lo largo de siglos se habían enfrentado. Desde el principio, la Santa Sede ha apoyado la integración europea, destacando al mismo tiempo, como recordé recientemente, que para "una afirmación válida y duradera de dicha unión es necesario referirse al cristianismo como factor que crea identidad y unidad" (Discurso con ocasión de la entrega al Papa del premio especial Carlomagno, de la ciudad de Aquisgrán, 24 de marzo de 2004, n. 4: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 2 de abril de 2004, p. 7).
Sin embargo, la fe cristiana representa también el presente y el futuro de Europa. Muchos miembros de movimientos religiosos, con el entusiasmo de su fe cristiana y con su conciencia de que son europeos, muestran en Stuttgart su confianza en el futuro de una Europa iluminado por el Evangelio. Los numerosos testigos de la fe que han sido víctimas de las cruentas y dolorosas persecuciones de la historia europea del siglo XX constituyen un tesoro común para las confesiones cristianas. Quiera Dios que esta herencia refuerce en los cristianos europeos el deseo de unidad y su compromiso común en favor de la obra de evangelización.
Si queremos construir una sociedad más humana, abierta a los demás y solidaria en el amor, no debemos cansarnos de abrir nuestro corazón al Evangelio. Los cristianos pertenecientes a muchos movimientos religiosos reunidos en Stuttgart testimonian que el Evangelio los ha impulsado a superar el nacionalismo egoísta y a ver a Europa como una familia de pueblos, con una gran variedad de culturas y experiencias históricas, pero, al mismo tiempo, unida en una especie de comunidad de destinos. La Europa del futuro necesita esta conciencia para participar en los grandes acontecimientos a los que está llamada por la historia.
El diálogo ecuménico contribuye de modo decisivo a desarrollar una conciencia europea fundada en la fe cristiana. Este diálogo está también en el centro del encuentro de Stuttgart, en el que los católicos reflexionarán, juntamente con cristianos evangélicos y ortodoxos, sobre cuestiones comunes relativas a la vida del continente europeo. Gracias a un diálogo atento y respetuoso, precisamente estos movimientos dan una contribución importante para consolidar entre los cristianos el mandamiento del amor que nos dio el Señor.
Sin embargo, la Europa unida no puede pensar sólo en sí misma, y encerrarse dentro de sus fronteras buscando sólo su bienestar. Europa está llamada a servir al mundo, especialmente a sus regiones más pobres y olvidadas, como África, de modo particular, afligida por tantos y tan graves problemas. No se puede construir una casa común europea sin interesarse por el bien de toda la humanidad.
"Se podría decir que para que Europa pueda construir su futuro necesita mirar más allá de sus fronteras, sobre todo hacia el inmenso hemisferio sur que, desde hace unos años, se ha convertido en el terreno en el que nace la mayor cantidad de conflictos y sobre el que grava el peso de la injusticia, de una manera ya insoportable" (Carta al cardenal Edward Idris Cassidy con ocasión del VI encuentro de oración por la paz en el mundo celebrado en Bruselas, 10 de septiembre de 1992: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 18 de septiembre de 1992, p. 2). Europa necesita el compromiso y el entusiasmo de los cristianos, sobre todo de los más jóvenes, para acoger la buena nueva del Evangelio de Jesucristo. En efecto, "al inicio de un nuevo milenio, los creyentes tienen el deber urgente de un renovado compromiso para responder a los desafíos de la nueva evangelización. Desde esta perspectiva, desempeñan un papel importante los movimientos eclesiales" (Mensaje a Chiara Lubich con ocasión del 60° aniversario de la fundación del Movimiento de los Focolares, 4 de diciembre de 2003, n. 2: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 2 de enero de 2004, p. 7).
La nueva evangelización da un alma a Europa y ayuda al continente a no vivir ya para sí mismo y dentro de sus fronteras, sino a construir una sociedad más humana, que respete la vida, y a tener una presencia generosa en los escenarios del mundo.
Imparto de buen grado mi bendición al obispo de Rottenburg-Stuttgart, así como a todos los obispos y sacerdotes presentes en el encuentro "Juntos por Europa" de Stuttgart. Al mismo tiempo, saludo cordialmente a los participantes en ese gran encuentro, a los movimientos que lo han organizado, y a todos los que se han unido a ellos mediante el diálogo y la oración. Oro a Dios omnipotente y misericordioso para que bendiga la obra de todos los que anuncian el Evangelio en Europa y para que nos conceda a todos una época de paz y solidaridad.
Vaticano, 6 de mayo de 2004
|
|
|
|
« Última modificación: Noviembre 21, 2007, 03:32:18 por admin »
|
En línea
|
|
|
|
|
prm3
Visitante
|
 |
« Respuesta #8 : Mayo 10, 2007, 04:34:46 » |
|
Gracias Miriam por el artículo es muy bueno y profundo este Papa es impresionante
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
mariquilla
|
 |
« Respuesta #9 : Mayo 18, 2007, 10:27:40 » |
|
Gracias Miriam por el artículo es muy bueno y profundo este Papa es impresionante
Impresionante. Lo mismo digo, gracias Miriam.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #10 : Mayo 18, 2007, 12:40:06 » |
|
Hola Mariquilla. Aun no había tenido la ocasión de saludarte, Estoy encantada de reencontrar aquí este ramillete de personas estupendas, que no me sois totalmente desconocidas. :) :) :)
Para tod@s un abrazo
|
|
|
|
« Última modificación: Mayo 18, 2007, 02:53:07 por Miriam »
|
En línea
|
|
|
|
|
admin
|
 |
« Respuesta #11 : Junio 26, 2007, 10:38:22 » |
|
Queridas amigas Mariquilla y Laya, la JMJ 2008 se merece un hilo propio ¿os parece bien? A este respecto; hemos movido vuestros post al foro: Pueblo de Dios en el hilo abierto a propósito. http://www.intcat.net/smf/index.php/topic,73.0.html
|
|
|
|
|
En línea
|
El mapa no es el territorio. Aunque parece una obviedad, confundimos realidad y representación.
|
|
|
|
Laya
Visitante
|
 |
« Respuesta #12 : Junio 26, 2007, 10:55:17 » |
|
Totalmente de acuerdo. 
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
|
|
Olympia
|
 |
« Respuesta #14 : Julio 09, 2007, 07:14:58 » |
|
Buena noticia para el ecumenismo:
En la celebración de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, Benedicto XVI anunció que el año que viene, coincidiendo con esta fiesta, dará comienzo un año dedicado a la memoria de san Pablo. El Santo Padre insistió en que el aspecto que caracterizará al Año Paulino será la dimensión ecuménica: «El Apóstol de las gentes, particularmente empeñado en llevar la Buena Nueva a todos los pueblos, se prodigó para conseguir la unidad y la concordia de todos los cristianos».
|
|
|
|
|
En línea
|
"La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil; el escribir lo hace preciso" (Francis Bacon)
|
|
|
|