|
Laya
|
 |
« : Julio 23, 2010, 03:48:11 » |
|
¿Por qué nos abatimos y dejamos que la tristeza se apodere de nosotros? ¿Por qué vivimos instalados en la añoranza y nos cegamos ante aquello que se presenta ante nuestros ojos?
Tal vez sea porque la tristeza es sólo aquello que pensamos que aún nos pertenece y nos aferramos a poseerla.
No nos bastan las voces amigas que, desde fuera nos empujan a abandonar nuestro estado de desesperanza. Nos aferramos a nuestro sufrimiento porque es nuestro...
Preferimos vivir en la quimera de nuestros obstáculos insalvables sin dar un solo paso para enfrentarnos a ellos, no sabemos que el muro está sólo en nuestra cabeza pues, ni siquiera tomamos un impulso para intentar sortearlo. ¿Amamos más el miedo porque es nuestro que la medicina que nos curaría de él porque nos sabe muy amarga?
¡Cuánto cuesta soltar!
Un abrazo
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #1 : Julio 23, 2010, 11:34:15 » |
|
Leerte no me da respuestas, me provoca preguntas... Y el trabajo está en formular la pregunta adecuada, porque solo con la pregunta adecuada quizás pueda entrever la respuesta correcta. No es nada fácil. Es que hay muchos niveles del miedo, quizás... Hay el miedo de los que no tenemos miedo... Hay tantas contradicciones en nuestras actitudes... Por ejemplo, y hablo de mí, que soy el ejemplar que más me sorprende. Puedo amar y disfrutar de algo de lo que me escapo. Amo a la gente y disfruto de la relación con ellos... a la vez que me pesa cada contacto y me siento liberada al recuperar mi soledad. Disfruto enormemente haciendo algunos deberes que, por otra parte, evito inconsciente y conscientemente una y otra vez... ¿es, acaso, un miedo sin nombre lo que me mueve? Por esto decía que los miedos pueden ser muy sutiles. Y encontrar su causa no es cualquier cosilla. "Hago lo que no quiero y no hago lo que quiero..." Otro ejemplo. Los cristianos "convencidos y comprometidos", confesaremos abiertamente que Dios es lo más importante, con mucho, en nuestra vida... ¿no? Si solamente fuéramos consecuentes con esas más profundas aspiraciones de nuestro corazón... habría muchos, muchísimos, multitudes de santos y santas, de locos de Dios, de trovadores del Espíritu, de pobres por Jesús, de enamorados cantores dela gloria de Dios... en lugar de estos llorones en que muchos nos hemos convertido, de que el mundo va mal, que ya no hay fe, etc. etc.... Ya ves, la cosa no es tan sencilla como podría parecer... Hago lo que no quiero y no hago lo que quiero...
|
|
|
|
« Última modificación: Julio 23, 2010, 11:35:54 por Miriam »
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #2 : Julio 24, 2010, 07:03:31 » |
|
Hago lo que no quiero y no hago lo que quiero... Sí, Miriam. A menudo, comprobando la división en mí misma, me pregunto cómo se sentiría san Pablo cuando dijo estas palabras. No cabría, por tanto, extrañarse de lo que es la propia naturaleza, pero, ¡cómo nos enredamos con la propia debilidad y dejamos que nos consuma interiormente! Has dicho algo sobre lo que he meditado un rato largo: ...evito inconsciente y conscientemente una y otra vez... ¿es, acaso, un miedo sin nombre lo que me mueve?
Me dí cuenta de que por lo inconsciente, por lo sutil, precisamente nos atrapa el miedo. ¿No será que no lo reconocemos y lo dejamos que nos posea? ¿No será, por ello, que le prestamos toda nuestra energía? Confieso que ayer me sentía mal y me identifiqué con mis temores. ¿Por qué? Porque no descubrí que eran eso, temores. Inmediatamente, a los negros pensamientos pasé a darles la entidad de hechos reales. La verdad es que siempre tememos por cosas que no han ocurrido y les prestamos toda nuestra energía... Y encontrar su causa no es cualquier cosilla. Sí que es difícil. Muy difícil. En esas andamos... Un abrazo
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #3 : Agosto 04, 2010, 06:46:54 » |
|
Miriam, en tu post dijiste algo que pasé por alto, pero he vuelto sobre ello: Hay tantas contradicciones en nuestras actitudes... ¿Será porque caminamos en la vida bajo el influjo de la última impresión? Somos tan volubles... Incapaces de mantener nuestra atencion a los hechos en sí mismos, nos dejamos llevar por el ùltimo pensamiento, lo último que fraguó nuestra imaginación o aquello que creímos que era. ¿No nos lleva esto a vivir en una constante contradicción? Un abrazo
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #4 : Agosto 04, 2010, 11:52:01 » |
|
Incapaces de mantener nuestra atención a los hechos en sí mismos, nos dejamos llevar por el ultimo pensamiento, lo último que fraguó nuestra imaginación o aquello que creímos que era. La verdad, no lo veo muy claro. Me doy cuenta del aspecto de huida que pueden tener muchas de nuestras elecciones cotidianas, revestidas de necesidad. En mi caso, me lamento a veces de acaparar más tareas de las que verdaderamente soy capaz de realizar, con lo que me aboco al bloqueo, a la dispersión o a la huida a cualquier otra actividad ajena, o bien me pongo a realizar lo más fácil del programa, como lugar de refugio, lugar de huida del problema... Y cuando quiero agarrar al "toro" por los cuernos, me siento como si estuviera en el laberinto y con la sensación de haber perdido el hilo conductor. Y me empeño en recuperarlo, en no dejar de buscar la salida... intentándolo una y otra vez. Sin embargo, mi incapacidad me pone en la situación del perro que se muerde la cola, mejor, que persigue su cola sin poderla agarrar. Por supuesto, la "huida a lo fácil" no me sirve. Tampoco me sirve hacer "planes de reforma" de conducta o reordenar las ideas y tareas por orden de importancia. En el impass, lo único que resuena en el corazón con autenticidad es: "¡Déjalo todo y sígueme!" No siento miedo... si lo tengo, no lo se ver. pero todo eso, con frecuencia, me causa dolor.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #5 : Agosto 05, 2010, 06:40:19 » |
|
Me doy cuenta del aspecto de huida que pueden tener muchas de nuestras elecciones cotidianas, revestidas de necesidad. Sí, Miriam, a mí también me ocurre y últimamente he pensado que es otro modo de mentirme a mí misma. Lo que me resulta muy difícil es captarlo cuando me estoy liando. Todo parece muy obvio, necesario, útil, correcto... sin embargo, al apartar todo el follaje de utilidad... buf! Otra vez me he dado gato por liebre!! No sé, Miriam, cuando me ocurre esto, en lugar de ir de frente, intento tomar distancia, no implicarme en mis razones y contrarrazones de peso y ver los hechos desnudos. Intento no ir de frente. No siempre lo consigo... Otra cosa... Hoy me ha llegado un mensaje al correo de esos que llegan tantos, con buenos deseos y esas cosas. Una amiga me enviaba unos textos de Antony de Mello. Inmediatamente se me ocurrió pegar aquí un par de renglones y contar lo que me sugirió. Dice: Dice el proverbio hindú:
"El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando." El mundo está lleno de sufrimiento; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento significa la eliminación, el abandono de los apegos.
Hay un deseo común, que es el cumplimiento de lo que se cree que va a dar felicidad al yo, al ego. Ese deseo es apego, porque ponemos en él la seguridad, la certeza de la felicidad.
Es el miedo el que nos hace desear la felicidad, y ella no se deja agarrar. Recordé el conflicto personal que tenía los días en que abrí este hilo y era eso... El miedo a ¿perder? algo que solo estaba en mi imaginación era lo que me paralizaba y el miedo era "MÍO, MÍO, MÍO..." Es el apego a la propia historia que nos creemos lo que nos ata y nos estanca, como el fluir del agua... Concluyo como tú terminaste: "Dejalo todo"... Un abrazo
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #6 : Agosto 06, 2010, 12:27:58 » |
|
Sí, esa cita de De Mello de las cuatro grandes verdades del budismo, es adecuada. El sufrimiento viene del apego, y el apego viene del miedo a perder lo que creemos poseer o lo que deseamos obtener. El despojarse del ego y sus apegos es la condición previa de todo trabajo espiritual. Y esto lo digo como cristiana; es fundamental en toda ascesis, sea cristiana, sea budista o hindú, el desapego, la aceptación del sufrimiento hace que el sufrimiento se convierta en ascesis purificadora, y el desapego libera del miedo. Por eso jesús era radical, es radical, en su llamada.
"Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú, sígueme!" Quien quiera ganar la vida, la perderá, pero quien la pierda, a causa de Dios, la ganará... Tú, ven, y sígueme!
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #7 : Agosto 06, 2010, 07:45:22 » |
|
Tradicionalmente se ha asociado el desapego a cosas materiales, en ocasiones a personas, o tendencias poco nobles, quiero decir, generalmente, a cosas muy externas.
Sin embargo, es muy poco corriente profundizar en el significado de desapego, y, menos, de uno mismo. Se entiende que uno no debe ser egoísta, o envidioso, o mezquino... pero... despegarse de lo más íntimo... realmente, confieso que yo misma no había llegado a tal cosa.
Quitarle todo el valor a todo lo que uno puede llegar a imaginar... ¡con lo que es la mente humana! ¡madre mía! Desprenderse de la propia idea que tiene una sobre las personas, los sucesos, dejarles de adjudicar los propios esquemas... ¡madre mía! ¡madre mía! Si lo hacemos de modo automático e inconsciente, si le prestamos todas nuestras energías, si nos adherimos a ello con todas las fuerzas de nuestro ser porque no sabemos hacerlo de otro modo...
Así que, cuando cunde el pánico, es el fruto de nuestra visión pobre de las cosas, porque no tenemos otra visión...
Es necesario soltar todo... Todo aquello a lo que uno se ha agarrado porque ha identificado su existencia con ello y, realmente no es así.
En fin, hay tarea.
Quien quiera ganar la vida, la perderá, pero quien la pierda, a causa de Dios, la ganará...
Perder el control...
Un abrazo
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
Kanbei
Full Member
  
Mensajes: 200
|
 |
« Respuesta #8 : Agosto 07, 2010, 09:01:13 » |
|
Nunca tenemos el control de nada...a lo sumo, controlamos ciertas cosas que no son importantes en realidad...lo más importante siempre se nos escapa.
Me gustó la referencia al texto de de Mello porque he llegado a la conclusión de que es así, nuestra vida es continuo devenir, cambio, fluye y corre como el agua. Si pretendemos estabilidad estamos en un error, porque el agua cuando se estanca se pudre, huele mal y no se puede beber. Tendemos a buscar seguridades, estabilidad y felicidad, pero creo que esto se debe a nuestras propias carencias e inseguridades.
Creemos también que lo más real a lo que podemos asirnos, el fundamento de nuestra realidad, es nuestro yo...por eso nos cuesta tanto desprendernos de él, porque sería como dar el salto al vacío. Pero no hay otro camino. Si no saltamos al vacío, a pesar de nuestros miedos, no permitiremos que Dios nos recoja antes de estrellarnos en el suelo, y sólo Dios es capaz de salvarnos y curarnos...nosotros no podemos (esto me recuerda al concepto budista de liberación de las reencarnaciones sucesivas, sólo que aplicado a nuestro continuo volver sobre lo mismo una y otra vez...es necesario liberarse de ese "eterno retorno"). Dicho así, parece que lo tengo muy claro, pero realmente ni yo mismo he sido capaz de hacerlo...es curioso cómo podemos hablar de cosas que aún no hemos sido capaces de experimentar, y hablar de ellas como de algo verdadero que creemos a pies juntillas...otra incongruencia.
Un abrazo.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #9 : Agosto 07, 2010, 10:19:29 » |
|
Dicho así, parece que lo tengo muy claro, pero realmente ni yo mismo he sido capaz de hacerlo...es curioso cómo podemos hablar de cosas que aún no hemos sido capaces de experimentar, y hablar de ellas como de algo verdadero que creemos a pies juntillas...otra incongruencia. Así somos... Lo veo en mi misma. Esa tendencia a racionalizarlo todo. Creemos comprenderlo todo y, como en cierto modo, nuestra razón cree poseer las ideas (¿qué son las ideas, tienen entidad física?) identificamos nuestro yo con ello, tomamos posesión y nos pasamos la vida seguros de que somos aquello que pensamos. ¿Y si en lugar de intentar racionalizarlo todo, tomásemos la vía de la experiencia? ¿No hablaríamos entonces de aquello vivido en lugar de pasarnos la vida intentando vivir aquello que ideamos? ¿Nuestro yo, no ha de perder de vista, precisamente las propias ideas e impresiones? Un abrazo
|
|
|
|
« Última modificación: Agosto 07, 2010, 10:21:21 por Laya »
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|
Miriam
|
 |
« Respuesta #10 : Agosto 08, 2010, 12:21:26 » |
|
No es fácil entendernos a nosotros mismos. es algo arduo y lleno de espejismos. Y no obstante no podemos dejar la razón, la mente, los sentimientos y afectos, el cuerpo y sus necesidades, no podemos dejarlos de lado. Dios nos creo con ello y es con ello que hemos de vivir. Son herramientas para interconectarnos con el mundo que nos rodea. Y no está tan mal... ya que nos estimula a interrogarnos sobre la existencia y el sentido de todo Creo que lo que "no funcionamos bien" es la conciencia. Tenemos la consciencia adormecida, entretenidos en las satisfacciones y deseos, satisfechos o por satisfacer, y eso hace que no vivamos la realidad, sino imágenes entrecortadas de lo que somos y sentimos, y de lo que nos rodea o del conocimiento que adquirimos. Es por la consciencia que podremos tomar esas distancias, esa perspectiva que mencionas, pero también es la misma consciencia la que nos lleva a mirarlas desde dentro y muy adentro, la que descubre y contempla todo en el misterio del Ser, la que puede contemplar y realizar el aparente "caos" como "armonía. El Espíritu de Dios planea y cobija como una clueca todo lo que nosotros vemos a veces como un caos, y con su Palabra, le da la armonía y el sentido. Crea... Y ese mismo acto creador de Dios se nos da el representarlo, hacerlo presente a cada instante de nuestra vida, si, aunque sea por instantes, despertamos en la Consciencia de nuestro verdadero ser.
Como decías lo logramos en momentos y otros momentos lo olvidamos, seguimos cayendo en el sueño o soñando... quizás soñando que estamos despiertos o despertamos a un nuevo sueño... Y ahora evoco ese fragmento de himno cristiano que nos reporta san Pablo:
Despierta, tú que duermes, Levántate de entre los muertos y Cristo te resucitará.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Laya
|
 |
« Respuesta #11 : Agosto 09, 2010, 11:24:32 » |
|
Ayer contemplaba muy de cerca el sufrimiento de personas muy próximas y queridas. Volví a recordar estas palabras que dejé aquí hace unos días y que tanto consuelo me dieron: El mundo está lleno de sufrimiento; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento significa la eliminación, el abandono de los apegos.
Cuando yo observaba su sufrimiento desde fuera de esas personas, vi precisamente que sufrían por su apego a sí mismas, por su abandono a las propias impresiones, esto era lo que les hacía sufrir, aunque lo identificaban con una determinada situación, con unos hechos. Comprendí que el dolor, sin apego, es llevadero, el sufrimiento, por el contrario, es un lastre que nos aprisiona y nos hunde. Creo que pude ver esto y comprenderlo por haberlo experimentado en mi misma y por ver, cómo aprisionan los lazos del sufrimiento que te sumen en la oscuridad. El miedo es subjetivo, al miedo lo alimenta nuestro ego. Hoy cuento mi experiencia a través del espejo que son las personas queridas. No podría compartir su dolor si en mi corazón, por una falsa comprensión, me abandonase a sus juicios y contemplase sólo una parte de su película: su sufrimiento, su abandono a sus sentimientos, su miedo. Entonces, hallé un nuevo sentido a la compasión: ver, como decía antes, dos aspectos muy distintos, sufrimiento y dolor, poder acompañar en el dolor sin hacer arder aún más el sufrimiento. Me gustaría hablar sobre esto. Son estos, dos aspectos muy sutiles que se entrelazan y enredan. Distinguir los hechos de los sentimientos que suscitan en nosotros ¿No? Por último, una pequeña reflexión a tu post: por la consciencia que podremos tomar esas distancias, esa perspectiva que mencionas, pero también es la misma consciencia la que nos lleva a mirarlas desde dentro y muy adentro. ¿No será necesario aprender a mirar los hechos simultáneamente desde dentro y desde fuera? Un abrazo
|
|
|
|
|
En línea
|
Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
|
|
|
|