Hace una semana, un grupo numeroso de niños de seis años, fueron a visitar una catedral con sus profesores.
Al entrar, quedaron sorprendidos por la inmensidad del retablo central. Una profesora les fue explicando que allí se escenificaban distintas escenas de la vida de Jesús y les fue mostrando algunas de ellas. Uno de los pequeños, exclamó:
¡¡Profe, esto es como un libro muy grande!! 
Las imágenes, los iconos, los retablos, las pinturas murales son (han sido desde los comienzos del cristianismo) la primera catequesis, la de aquellos que no sabían ni leer ni escribir, la biblia de los pobres. Esto se muestra evidente para un pequeño de seis años...
Pensaba en la pobreza de quienes proponen a la Iglesia, que se desprenda de sus "riquezas" para dárselas a los pobres... y en el hambre y la sed del espíritu que han alimentado durante siglos y siglos las tan traídas y llevadas "riquezas".