Hasta 400.000 anglicanos piden "unión plena" con Roma(ver el artículo completo en:
http://intcatir.blogspot.com/2007/11/hasta-400000-anglicanos-descontentos.htmlEste largo artículo da una visión global del estado actual de la Iglesia anglicana, de los resultados contradictorios de algunas reformas recientes en ella y del fenómeno de retorno a la Iglesia Católica de muchos anglicanos. No está mal que sigamos de cerca estos hechos que de una manera directa o indirecta nos afectan, porque, aunque en otra casa, son nuestros hermanos.
En las referencias de enlaces del final del artículo, podemos encontrar textos muy iluminadores sobre el tema, que nos ayudan a tener una perspectiva cada vez más amplia y profunda de la trama compleja que supone para la Iglesia acoger en su seno las peticiones que se le hacen, intentando respetar al máximo los sentimientos religiosos y las costumbres de los hermanos que vuelven a Casa, obligados también a no traicionar tampoco la identidad católica.
Es una tarea delicada y llena de dificultades, ciertamente, pero que nos enriquece a todos, abriéndonos la mirada para salir de una imagen monolítica y limitada de la Iglesia Católica, y aprender a verla cada vez mejoren su verdadera condición maternal y "católica" (=universal), dejándonos "cambiar" por todo lo bueno que nos aportan los que se acojan a ella.
Estos anglicanos han dado un paso importante hacia nosotros, y nosotros tenemos el deber de salir a su encuentro, evitando actitudes como la del hermano mayor a la vuelta del hermano pequeño, viendo solo lo que le separaba de él, en lugar de verle, simplemente, con amor, sumergido en el abrazo incondicional del Padre. No obstante, como sucede con la aceptación del modo tridentino de la Liturgia, ciertos aspectos de la Liturgia anglicana, que en la Liturgia católica ya han sido convenientemente reformados, seguirán vigentes... Hay quienes presienten dificultades prácticas a las que debemos estar atentos.
Confieso que siempre me conmueven muy particularmente los testimonios de conversión. Porque cada conversión, sea de otras confesiones cristianas, de otras religión o del agnosticismo moderno, son un milagro de la gracia, un cántico de alabanza de la gloria de Dios, un trabajo delicado y respetuoso del Espíritu Santo en las almas de los buscadores de Dios, incluso cuando aun no se han dado cuenta de qué buscan.... caminando a ciegas por la vida, oyendo y desoyendo a la vez la llamada silenciosa de nuestro Dios, este Dios que se hace humilde para nosotros, con ese amor que respeta
nuestros tiempos, y que, en secreto, nos va ayudando a dar un paso tras otro en el camino de nuestra liberación, del descubrimiento de nuestra verdadera identidad de hijos de Dios en Cristo, incondicionalmente, porque la fe, el amor y la esperanza no son leyes, sino la tarjeta de identidad, de nuestra vida en Cristo.
Largo camino éste camino nuestro, el de todos, puesto que todos somos conversos (y en estado de conversión mientras estemos en la carne) peregrinos hacia el Cristo Omega, caminando en el camino que es el mismo Cristo. Caminando hacia un futuro que, paradójicamente, se nos hace presente aquí y ahora, el "kairos" de Dios, ese tiempo atemporal que da su consistencia a nuestro tiempo y lo hace "capaz" de convertir este tiempo nuestro, creado, en el Día eterno de la salvación futura; esperando lo que ya tenemos, gozando de lo que es, fue y será, y que se nos desvela en este abrazo intenso y profundo del Padre que nos acoge y nos estrecha amoroso cada vez que nos arrojamos a su seno maternal. Poseemos lo que se nos promete ahora, pero solo mientras corremos hacia ello. Es el Misterio eterno, en el que pasado-presente-futuro se funden en el abrazo Trinitario del que se nos ha hecho plenamente partícipes.
El Espíritu de Dios llena todo el universo... ¡Aleluya!