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Miriam
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« : Enero 11, 2007, 10:36:32 » |
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¿qué?? ...No siempre lo dicen con palabras, pero la expresión dice muchas veces el desconcierto e interrogantes que no dicen las palabras.
Esta es la sensación que tengo cuando hablo con la gente de la vida religiosa y veo sus reacciones más espontáneas. Me quedo con la impresión de que no se sabe mucho de su sentido. Y en en esto incluyo a los cristianos practicantes y, hasta cierto punto, también a los que se sienten bastante formados.
Aquello de que la chica se hacía religiosa ..."con lo guapa que era", o el chico, que siendo inteligente optaba por dejar todo para entrar en el claustro, y que casi se veía como una traición familiar, no pertenece solo al pasado, con las excepciones habituales a la regla.
En estos foros trataremos de dilucidar un poquito el sentido y diversos aspectos de la vida consagrada que como cristianos es bueno conocer.
Esta vez comencemos por el principio: el comienzo siempre ha sido una llamada, una atracción que puede tomar formas variadas, pero que se reduce a "dejar" los caminos trillados para tomar de manera total el camino del seguimiento de Cristo.
En realidad esta es la llamada propiamente de la vida cristiana. En la Iglesia primera, en que todo cristiano recibía su bautismo como una consagración sin vuelta al seguimiento de Jesús, no hubo otra vida "consagrada" que la de los ascetas y las vírgenes, que consagraban su virginidad al Cristo virgen, para una mayor configuración a Él. Era la respuesta máxima, junto con la del martirio, el testimonio hasta dar la vida, a configurarse al Señor, virginidad y ofrenda total de la propia vida, en un tiempo en que recibir el bautismo era ya entrar en el grupo de los discípulos que viven en seguimiento de Jesucristo.
Sin que este ideal de configurarse a Cristo hubiera perdido para nada su belleza y su sentido, la "paz" eclesial que llegó con la reducción de las persecuciones y la entrada a la Iglesia de multitudes venidas del paganismo, trajo como resultado una crisis que al igual que muchos problemas, también dio a la Iglesia el resplandor de unos teólogos que configuraron la Iglesia poniendo a luz su máxima belleza doctrinal y espiritual, de manera adecuada a los desafíos que se les presentaron, tanto doctrinal como socialmente.
En ese tiempo de cambio nace una sed nueva de configuración con Cristo que toma el relevo del martirio. Se trata de la primera vida monástica. Por la ascesis de las costumbres y la pureza de la continencia propuesta a todos sin distinción aunque ya no fueran vírgenes.
El monje ya no era el asceta y la virgen que, solos o agrupados en pequeñas comunidades, vivían respetados en la ciudad al amparo de la comunidad cristiana. El monje era un muerto en vida, substituía el ideal del martirio muriendo en la ofrenda continua de si mismo, por la lucha contra los vicios de las pasiones, y contra las atracciones y apegos del mundo y de la carne, para llegar a vivir una vida convertida en zarza ardiente, donde la presencia divina fuera quemando todo rastro de mundanidad; mundanidad que no es desprecio de la humanidad o indiferencia, sino referida a ese mundo que el Evangelio de Juan pone como enemigo del Espíritu.
El monje es aquel que, como el primero entre ellos, Antonio de Egipto, oye el Evangelio del joven rico al que Jesús dice que deje todo y lo siga, y simplemente decide seguir a Jesús, sabidas las condiciones:
"Déjalo todo y sígueme".
Este es el primer paso tanto en la vida monástica dentro de la Iglesia, como en cada vocación particular. Dirigir la mirada y la atención al Maestro y escucharle, diciendonos:
"Ven y sígueme"
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Laya
Visitante
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« Respuesta #1 : Enero 11, 2007, 11:46:13 » |
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Miriam: No había visto tu post hasta hoy, lo siento :'( ¡anda una tan despistada!... Tengo que decirte que me parece genial que abras este hilo, porque, realmente, lo de "vida consagrada" ::) ::) parece que a la gente, como dices tú, aún a católicos practicantes, les dan sudores solo con pensarlo :-\ Hay muchas cosas que me gustaría ir comentando sobre lo que has escrito, pero voy a comenzar por una, ya que se me agolpan las cuestiones y podríamos armar un batiburrillo. ¡Al grano! En la Iglesia primera, en que todo cristiano recibía su bautismo como una consagración sin vuelta al seguimiento de Jesús, no hubo otra vida "consagrada" que la de los ascetas y las vírgenes, que consagraban su virginidad al Cristo virgen, para una mayor configuración a Él. Era la respuesta máxima, junto con la del martirio, el testimonio hasta dar la vida, a configurarse al Señor, virginidad y ofrenda total de la propia vida, en un tiempo en que recibir el bautismo era ya entrar en el grupo de los discípulos que viven en seguimiento de Jesucristo. ¿Podrías explicar qué se entiende por "configuración con Cristo"Es que eso de configurar, en vulgar, ya sabes lo que es... modificar, personalizar el ordenador, el teléfono móvil... ??? Hay mucho más en este párrafo y en el resto del texto que me gustaria comentarte. pero, con esto, por hoy, me conformo. Ya iremos a más. Un abrazo ;)
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« Última modificación: Enero 11, 2007, 11:51:01 por Laya »
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Miriam
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« Respuesta #2 : Enero 12, 2007, 05:14:41 » |
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Te respondo con mucho gusto, Laya, y según mi propio modo de entender, siempre limitado.
La "configuración" con Cristo es un tema querido por la espiritualidad cristiana, indispensable por tanto en la vida consagrada.
No obstante esto ha llevado con el paso del tiempo al malentendido de considerar que esta sublime llamada era "solo" para los consagrados. Un error de peso que quizás no se pudo evitar con la popularización del cristianismo, con la consiguente falta de suficiente iniciación al misterio de Cristo por parte de multitudes bautizadas.
Creo que es muy importante considerar esto, porque, como ya insinué en el primer post, la vida consagrada nace precisamente de querer realizar el primer ideal cristiano, que lo era para TODOS los que recibían el bautismo, sin excepción.
No me negarán que las cartas de San Pablo, verdadera catequesis cristiana cuando fueron escritas y también hoy, están dirigidas a las comunidades cristianas, no a especialistas o a "eclesiásticos"... Y la Iglesia es fiel en esto al leer las Sagradas Escrituras en las reuniones litúrgicas, porque sus palabras son para todos los bautizados.
Por el Bautismo morimos con Cristo y resucitamos en Cristo. Somos ya una nueva criatura. Recibimos el Don del Espíritu Santo, manifestado en sus múltiples dones, todos ellos contribuyendo a nuestra transformación en el Hombre Nuevo que constituimos cada uno de nosotros unido a Cristo, y todos juntos formando su único Cuerpo, que es la Iglesia.
Siempre digo que hay menos diferencia entre el último bautizado con el Papa, ni que sea un bebé, que la que hay entre un bautizado y un no bautizado... porque todo bautizado tiene la misma sublime llamada de Cristo a seguirle y a ser templo de la Santísima Trinidad.
Esto que he dicho creo que expresa, a mi manera, lo que es la configuración con Cristo en su esencia.
La primera vida consagrada ya nació de esta "imitación de Cristo", que buscó desde el principio vivir de la manera más semejante al Maestro que nos fuera posible.
Cuando un cristiano tiene la voluntad de optar por Jesús, con frecuencia se encuentra con muchos obstáculos. La tentación le rodea por todas partes, siempre: El mundo tiene sus propias seducciones: los instintos nos traen su propia debilidad que siempre tiende a lo fácil y placentero; el demonio, el padre de la mentira, aprovecha cualquier cosa para hacernos ver lo malo como bueno; y lo bueno como malo, difícil o imposible.
Así el monje, practicó la "fuga mundi". Pero no como es entendida habitualmente por muchos en el sentido de no querer saber nada con nadie sino solo "su relación" con Dios, aunque algunos si que quizás la entendieron así. Eso es evidentemente falso, porque Dios nos lleva a vivir en una comunión total con la Iglesia y con toda la creación. Tanto más de Dios somos, tanto más coparticipamos de su amor y de su acción en todo cuanto Él creó. Así pues la "fuga mundi" cristiana debemos pensarla como la separación del "mundo" para luchar contra si mismos y todo cuanto se opone al verdadero seguimiento de Cristo. Esa fuga era para vivir de manera absoluta al que que para nosotros, los cristianos, es el único Absoluto: nuestro Dios. Y vivir todo, no como separado de Dios, sino en Dios mismo.
Esa fuga de todo cuanto no sea de Dios o para Dios, tomando el Evangelio en su totalidad como regla de vida, tiene como objeto ser unos con Cristo, para vivir para Cristo y con Cristo, para ser en Cristo y comenzar ya desde ahora a vivir en la fe, la esperanza y el amor, como nueva criatura.
Pero estamos aun en este mundo, bajo la influencia del maligno; por elle el monje sabía que su actividad sería dura en su lucha contra el demonio, contra aquél que nos obstruye constantemente con sus engaños la visión de la Luz divina.
No es casual que la vida monástica comenzara justamente cuando el martirio cruento acababa; ya que el martirio, el dar la vida por Cristo, era y es considerado la forma más alta de seguimiento de Cristo Jesús. El martirio es la forma más alta de ser "configurados" a Él, así el mártir participa plenamente de la misión salvadora de Cristo, y cuya característica es el don de la propia vida. "Nadie tiene un amor más grande que aquél que da la vida por sus amigos".
Todo cuanto nos lleva a Cristo, rehace la imagen de Cristo en nosotros; nos "configura" llevándonos a ser "semejantes" a Él. (fuimos creados a imagen y semejanza, decían los Padres, pero el hombre, por el pecado, perdió la semejanza y se convirtió en una imagen falseada de su Creador...)
Esta semejanza, se expresan como: ser "otro Cristo"; como dice San Pablo: Ser en cristo y que Cristo sea todo en nosotros. "Ya no soy yo quien vive sino que es Cristo quien vive en mí, y mi vida de ahora en la carne es por la fe en Cristo..." Se trata de esa realidad que se realiza en el misterio cristiano de la unión de nuestra alma con el Verbo, de la unión de la Iglesia (nosotros) con Cristo Jesús.
De esta manera se va realizando la "semejanza", la figura de Cristo, la Persona del Verbo encarnada en nosotros, por esta "configuración" con Él, obrada por el Espíritu Santo; no somos nosotros, evidentemente, ya que toda la obra de salvación es realizada por Dios.
Nosotros, débiles e inconstantes, solo podemos decirle nuestro sí; entregarnos dócilmente a Él, diciendole como Pedro: "¿A quién iremos, Señor? Solo Tú tienes palabras de vida eterna".
Acabo afirmando de nuevo que si esto para el monje ES un absoluto en su vocación, también DEBERÍA SERLO para todo cristiano, porque el monje solo busca ser "cristiano", fiel discípulo de Cristo. Podríamos seguir hablando de ello en el hilo de espiritualidad, pues constantemente vamos a estar dando vueltas a ese eje que está en el centro de la espiritualidad cristiana: nuestra unificación con Dios, en Cristo y que solo podremos realizar con Él, por Él y en Él.
No sé si lo he aclarado bien, Laya, o quedan puntos obscuros. No dejes de decírme todo cuanto te parezca, pues no siempre me expreso de manera conveniente.
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« Última modificación: Marzo 23, 2007, 06:53:17 por Miriam »
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Laya
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« Respuesta #3 : Enero 12, 2007, 11:08:59 » |
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Miriam,, te has expresado como un libro abierto. Pero como la confusión que reina a nuestro alrededor es tan grande, ¿me vas a permitir que haga de "abogado del diablo"? Esta semejanza, se expresan como: ser "otro Cristo"; como dice San Pablo: Ser en cristo y que Cristo sea todo en nosotros. "Ya no soy yo quien vive sino que es Cristo quien vive en mí, y mi vida de ahora en la carne es por la fe..." ¿Esto no es una utopía? Cristo, verdadero hombre, sufre por sus amigos, trabaja, padece hambre, sed, cansancio, y el dolor físico y moral más absoluto(así nos lo reflejan los evangelios) pero, al mismo tiempo, es perfecto Dios, ¿no será una "quijotada" por parte de los hombres, querer alcanzar esta "configuración con Cristo"? ¿No puede ser un esfuerzo inútil? Son preguntas un poco "chatas", de "tejas abajo"... pero se las hace tanta gente, que sería interesante pensar ¿y yo... qué les puedo contestar? ¿cómo puedo descubrirles que ese camino se puede andar? Es más, cuando afirmas: si esto para el monje ES un absoluto en su vocación, también DEBERÍA SERLO para todo cristiano, porque el monje solo busca ser "cristiano", fiel discípulo de Cristo. ¿no estás planteando una exigencia demasiado tajante? Me recuerda a cierta persona que me dijo una vez: "bueno, hay que ser cristiano, pero sin pasarse, en el término medio, está la virtud".¿No se puede vivir la identificación con Cristo "en el término medio"? Un abrazo ;)
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« Última modificación: Marzo 23, 2007, 06:54:51 por Miriam »
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Miriam
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« Respuesta #4 : Enero 13, 2007, 06:50:50 » |
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Eres un abogado del diablo angelical... :)¡no lo dudes! Y me encanta que pongas estas preguntas, porque tienes mucha razón, que hay muchos que se las hacen y, leyendo esto, quizás prefieran quedarse con los interrogantes, sin expresarlos. Cosa mal hecha, que los discípulos de Jesús preguntaban, de todo, y Jesús les respondía, gracias a eso tenemos su palabra, ya que la palabra se da a quien pregunta y escucha.
Comienzo por el final de tu post. Sobre lo de "exigencia demasiado tajante".
Hay palabras en el vocabulario de los cristianos que han acabado por casi imponerse y llevan a crear una mentalidad que no favorece nuestra vida cristiana. Yo diría que una es la de "exigencia". En el sentido de que se malinterpreta. No estoy segura si digo un disparate -en este caso, por favor, ayudadme a verlo-, pero yo diría que Dios jamás nos ha exigido nada. Nunca. Y nosotros traicionamos esta suprema voluntad de Dios que respetando nuestra libertad no nos exige como un amo, aunque lo es, sino que nos guía y enseña como un Maestro, como un Padre, como un Pastor que da la vida por sus ovejas.
Cuando nos hacemos exigentes con nuestros hermanos "por celo de Dios", creo que faltamos al Señor.
Quisiera que todo cuanto digo se lea en esta tónica de "palabra para esclarecer e iluminar nuestra relación con Dios", nuestro vivir cristiano, y no como si pusiera ante todos un dogma a creer y una obligación a cumplir. Ni el Santo padre lo hace. Porque cuando la Iglesia enseña, siempre lo hace como lo hizo Cristo, como lo hace la Escritura, sin imponer.
Me diréis que hay los mandamientos. Así es: los hay; mas los Mandamientos de Dios, como los de la Iglesia, están dados en el tono de aquella frase del AT: "Haz esto y vivirás". o "Quien quiera...", o bien: "Quien tenga oídos que oiga..."
la Iglesia no obliga a bautizarse, pero dice a sus hijos el camino de la vida que conlleva el Bautismo. Si un bautizado dejara, o no siguiera, el camino de la Vida, sería él mismo el autor de su propio castigo, por no escogerla. Y sería un error pensar que obligar a lo recto contra la voluntad de una persona, salve a esa persona. El seguimiento de Dios ha de ser siempre totalmente libre, movido tan solo por el amor y la sed del Bien, de la Verdad, de la Vida verdadera a que estamos llamados.
Ahora voy a ver como respondo a lo restante.
Pareces reconocer que sí, que eso que digo está en la Sda. Escritura. Pero que muchos siguen pensando que vivir eso es algo de personas elegidas, especiales... ¿interpreto bien? Solo ellos tendrían la fuerza de una virtud extraordinaria que les llevaría por el maravilloso camino de la configuración, del perfecto seguimiento de Cristo, mientras que el común de los cristianos, ya tendríamos suficiente con ser "buenas personas", sin exagerar, porque sería un poco locura, u orgullo, querer hacer el héroe sin serlo, tal como interpreto de la cita sobre el término medio que aduces.
Me has dado mucha tela para reflexionar, porque no tiene poca lo que aduces del "término medio", un concepto que mal interpretado solo sirve para bendecir la mediocridad. Permíteme tomar un respiro y continuaré en el siguiente post hasta que haya acabado de responder de la mejor manera posible a los temas que me has propuesto.
Finalmente me parece oportuno trasladar este tema a "Espiritualidad" porque no es tema específicamente de la vida religiosa, aunque sea esencial en ella, sino que tal como lo llevamos, es para todos. Dejo aquí esta respuesta que podemos ir trabajando nuevamente, según el esquema primero de hablar de la vida religiosa. Y cuando salgan temas que valga la pena comentar como propios para todos, iremos llevando hilo a espriitualidad. Por tanto, alli seguiré con la respuesta, despues de colocar este post.
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« Última modificación: Marzo 23, 2007, 06:59:19 por Miriam »
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Laya
Visitante
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« Respuesta #5 : Enero 13, 2007, 03:56:17 » |
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Finalmente me parece oportuno trasladar este tema a "Espiritualidad" porque no es tema específicamente de la vida religiosa, aunque sea esencial en ella, sino que tal como lo llevamos, es para todos ¡Estupendo! Entonces aquí, seguiremos centrándonos en el tema de la vida religiosa. Ya tengo un par de cuestiones en el tintero.... ;D
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Laya
Visitante
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« Respuesta #6 : Enero 21, 2007, 10:38:31 » |
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el comienzo siempre ha sido una llamada, una atracción que puede tomar formas variadas, pero que se reduce a "dejar" los caminos trillados para tomar de manera total el camino del seguimiento de Cristo. Vuelvo a los comienzos. "Ven y sígueme" Y continúa el pasaje del Evangelio "..y el joven se fué triste porque poseía muchas riquezas" Yo me pregunto, si no estará aquí en parte, la incomprensión del seguimiento de Cristo. Pienso en lo que en el siglo XXI llamamos "riqueza" que no es solo el dinero, es el buscarse a uno mismo, la comodidad, el no negarse ni un solo capricho a uno mismo, el ansia insaciable de todo tipo de placeres, el experimentarlo todo, el no ver en quienes nos rodean nada más que lo que nos pueden aportar, en definitiva, la carencia del concepto de compromiso. ¿Es posible que en medio de todo esto, la persona llegue a hacerse un planteamiento "tan radical"? ¿Se puede llegar a percibir la llamada, la atracción en medio de tanto hedonismo y sensualidad? A lo mejor son muchas preguntas para una sola vez, pero, también me cuestiono, porque he visto este problema varias veces, ¿puede una persona creer que siente esta llamada, cuando, en realidad, lo que está buscando es un refugio para huir de sus frustraciones? Sé que te pregunto muchas cosas, así que tendré paciencia. Tomate tu tiempo... ;)
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Miriam
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« Respuesta #7 : Enero 31, 2007, 08:09:45 » |
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A ver como nos ilumina el Señor en esto.
Comienzo por el testimonio. Yo he conocido personas tanto en la vida consagrada como entre los laicos, que siguen o han seguido de la manera más fiel y total a Jesús, independientemente de su posición social, de sus posibilidades económicas o de sus compromisos familiares o profesionales, sin dificultad alguna. Por tanto podemos considerar que el "seguimiento de Cristo" no es cosa solamente de los cristianos que han tomado el camino de la vida consagrada, sino de todo bautizado, como la Iglesia misma insiste siempre.
Es a causa de nuestra debilidad humana, que Dios ha hecho sentir a muchos la necesidad de vivir de manera absoluta en Cristo Jesús, optando por la vida consagrada, que favorezca en las condiciones mejores el vivir fielmente la llamada de Jesús. "Deja todo y sígueme". Es una llamada especial, necesaria a la comunidad eclesial, como testimonio y llamada constante a vivir en el Espíritu de Cristo como hijos de Dios. No supone una mayor santidad por parte de quien la recibe. Porque a la santidad todos somos llamados.
Y la santidad está no en el estilo de vida que hemos escogido, sino en la manera recta en que la vivimos.
Los primeros monjes del desierto, marcharon para vivir de manera más absoluta su seguimiento de Cristo y dedicar todas sus fuerzas a la lucha contra el mal que ataca al hombre desde diversos frentes. Como dices, Laya, el hedonismo, etc... aunque no veo que eso sea cosa de ahora. Los vicios y tentaciones han existido siempre y se han manifestado con formas diversas.
A veces pienso que en nuestra época en que el mal muestra su fea cara con toda claridad, resulta más claro el seguimiento, pues en épocas de mayor "corrección" social, los vicios estaban igual, pero escondidos, disimulados; casi diría excusados, mientras se mantuvieran en una cierta discreción... El robo de los ricos que no se acusaban para nada de tener un montón de personas en estado de pobreza a su servicio y para su utilidad... El "buen" padre de familia que no tenía complejos en tener alguna amante, mientras mantuviera la dignidad de la familia... aunque no la amara. El orgullo, la vanidad, la sensualidad, la mentira, la ambición, el abuso del poder... no son cosa de ahora.
La gente de ahora no creo que sea peor que la de antes. Más bien diría que es la víctima de un desorden antisocial instaurado por mentes dementes... que se creen con mejores dotes para re-crear una sociedad más "evolucionada" a base de destruir formas comunitarias y familiares, éticas y religiosas que han configurado los mejores dones de la humanidad en el pasado.
Creo que la vida religiosa, dentro de la Iglesia y la sociedad, tiene una función de testimonio profético. El de hacer presente que el destino y el ideal humano está siempre más allá de los pequeños sueños de salud, bienestar o esclavitud a cualquier libertinaje o capricho de nuestra pobre naturaleza caída, siempre necesitada de redención. Y la vida religiosa será tanto más sana y hermosa (por tanto, también más "útil" a la comunidad cristiana) cuanto más los cristianos la valoren como una parte necesaria y hermosa dentro de la Iglesia.
No sé en que sentido sea "radical" la vida consagrada, si no es en el sentido de que busca ir a las raíces, a dejar todo para seguir a Jesús, como tantos discípulos lo hicieron ante su Palabra: "Ven y sígueme"... Forzarse a algo sin sentirlo, sería imposible de realizar. Pero el que siente que Jesús le llama, no podría sentirse feliz en otro camino que aquél en el que ha sentido su Voz... Hacer otra cosa sería andar con zapatos que no son a su medida... Solo caminamos bien con nuestros propios zapatos...
Benditos sean los que han sido llamados y siguen la llamada, sea a la vida consagrada, sea a la virginidad, sea a la vida familiar, en cada tipo de vida, Jesús puede ser vivido con plenitud. Y eso es lo que importa.
El proximo post intentaré reemprender el tema del primero... :)
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« Última modificación: Marzo 23, 2007, 07:04:07 por Miriam »
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Laya
Visitante
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« Respuesta #8 : Febrero 11, 2007, 08:02:51 » |
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Querida Miriam, continúo poniéndote "chinitas en el zapato". ;D No hago otra cosa que transmitir lo que oigo, veo y observo, los comentarios de la gente, el pensamiento de la sociedad en la que nos movemos. Me gustaría contribuir a tirar los "tabús" (qué palabra más tonta y más actual) que rodean hoy y ahora a la visión cegarata de la grandeza de la vida consagrada. Cuando me refería anteriormente a un planteamiento "tan radical" no había caído en lo que tu reflexionas sobre modos y costumbres: A veces pienso que en nuestra época en que el mal muestra su fea cara con toda claridad resulta más claro el seguimiento, pues en épocas de mayor "corrección" social, los vicios estaban igual, pero escondidos, disimulados, excusados, mientras se mantuvieran en una cierta discreción... El robo de los ricos que no se acusaban para nada de tener un montón de personas en estado de pobreza a su servicio y para su utilidad... El "buen" padre de familia que no tenía complejos en tener alguna amante, mientras mantuviera la dignidad de la familia... aunque no la amara. El orgullo, la vanidad, la sensualidad, la mentira, la ambición, el abuso del poder... no son cosa de ahora. Pero precisamente porque ahora, digamos, "todo vale", pues , "todo vale", menos la castidad, la pobreza, la obediencia, en definitiva, el seguimiento de los consejos evangélicos. Para quien está hundido en el materialismo hasta los huesos, solo le cabe entender el apartamiento del mundo como una huída, o como te decía anteriormente, como refugio de las propias frustraciones. Te vuelvo a citar: Yo he conocido personas tanto en la vida consagrada como entre los laicos, que siguen o han seguido de la manera más fiel y total a Jesús, independientemente de su posición social, de sus posibilidades económicas o de sus compromisos familiares o profesionales, sin dificultad alguna. Por tanto podemos considerar que el "seguimiento de Cristo" no es cosa solamente de los cristianos que han tomado el camino de la vida consagrada, sino de todo bautizado, como la Iglesia misma insiste siempre. ¿Sería posible que desde aquí pudiésemos hacer entender que esto es posible desde el amor? Porque el orígen de del seguir a Cristo está en una correspondencia a una llamada amorosa del mismo Jesucristo que dice a alguien con nombre, no en abstracto: "Tú sígueme". Ayudar a descubrir que esta llamada no es una "comedura de tarro" ni un "cacao mental", sino el fruto maduro de un acercamiento a Dios, una decisión personal e íntima en la que no intervienen terceras personas. Cuando la mayoría de la gente piensa que este seguir a Jesucristo es de personas raritas, encogidas, insanas, castradas, un poco memas e intelectualmente débiles, a las que les han "comido el coco" ¿no tendríamos que empezar por derribar esos topicazos? Un abrazo :)
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« Última modificación: Febrero 11, 2007, 08:10:05 por Laya »
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Miriam
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« Respuesta #9 : Marzo 23, 2007, 07:13:18 » |
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¡Ay Laya! No busco convencer a nadie... Simplemente pongo en estos foros lo que sé, siento, vivo y percibo sobre este y otros temas. Porque -como bien dices- la mayoría de la gente se mueve entre tabús y opiniones "políticamente correctas. Simplemente dejo material de reflexión para quienes les guste pensar por si mismos, tanto si son o se sienten cristianos como si no. "Quien tenga oídos, que oiga..." Para quien está hundido en el materialismo hasta los huesos, solo le cabe entender el apartamiento del mundo como una huída, o como te decía anteriormente, como refugio de las propias frustraciones "Solo el Espíritu realiza el espíritu"... Ni convencer, ni nada. Dios nos habla a través de cualquier signo, incluso de signos o palabras incorrectas; porque al fin y al cabo toda iluminación que no venga del Espíritu Santo no pasará de ser una "fe" apoyada en razones o sentimientos tangibles, que hoy son y mañana se van... sacudidos por las olas de las opiniones y de los sentimientos del momento. No sé si he dejado algo de tus preguntas colgado. Intentaré retomar el tema de la vida consagrada en el próximo post. Intento ser un poco descriptiva, porque solo podemos hablar de características de la vida religiosa si las dialogamos entretejidas en el fondo de la Historia y las diversas realidades eclesiales en que se desarrolló.
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« Última modificación: Marzo 23, 2007, 07:16:39 por Miriam »
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Laya
Visitante
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« Respuesta #10 : Marzo 25, 2007, 09:46:55 » |
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Miriam:
Yo no lo veo tanto en "convencer", pues estoy segura de que nadie ha llegado a esa entrega completa a Dios porque le hayan "convencido", sino en clarificar las cosas.
A lo mejor estoy equivocada, y si es así, te pido que me lo hagas saber, pero me gustaría que quien leyese estas páginas encontrase lo que tan acertadamente expusiste al iniciar el hilo: .......¡que?
Es decir, que todos esos mitos, esas historias o más bien esa ignorancia, encontrase aquí una respuesta sencilla y clara.
Tenemos que pensar que, respecto a este tema, como muchos de los que tratamos en estos foros, existe una ignorancia más que supina, adobada por una serie inmensa de tópicos.
A lo mejor me alejo de tu propósito al iniciar este hilo, pero ¿no se trataría más bien de intentar desmontar esos mitos?
Luego, el convencimiento, de cada uno mismo, y de la acción de Dios, que sopla donde y cuando quiere.
Un abrazo
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Miriam
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« Respuesta #11 : Marzo 26, 2007, 01:47:49 » |
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Es mucha verdad lo que dices, Laya, pero ciertamente mi objetivo no es tanto desmontar mitos, que se desmontan solos si hay buena información, como la de dar una información que se ve a la legua que no tienen muchisimos. No ya solo los no cristinos, sino lo que es más increible, entre los cristianos, e incluso cristianos que se creen comprometidos.
La riqueza de la vida eclesial es suficientemente extensa como para que no debamos dormirnos con nuestro pequeño petate de conocimientos. Al menos los que podrían y deberían saber más. Un caso típico es el de algunos obispos que, por falta de suficiente formación provocan algunas veces problemas en las comunidades religiosas de su diócesis, principalmente las monásticas, que son las menos comprendidas, por aquello que "no hacen nada"...
Y digo esto como cualquier otra realidad eclesial: movimientos, nuevas iniciativas... o bien, lo mejor de la tradición que supondría un suplemento enorme de creatividad.
Por tanto mi primer deseo es dar buena información de aquello que conozco para poner mi granito de arena a dar una información que considero muy positiva en la Iglesia. Que eso contribuya a deshacer tabús y falsos mitos es natural; y ello dependerá de que esta información sea correctamente aceptada y reflexionada por los lectores.
Las dos estamos en lo mismo, pero mirando cada una la cara contraria de la moneda. Mi objetivo: la mejor información y, por tanto, formación. La que tú ves con más claridad, es que esa mejor formación puede deshacer mucha ignoracia y falsos presupuestos sobre estas realidades cristianas. ¿No es eso?
Sigamos con nuestro recogimiento cuaresmal...
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« Última modificación: Marzo 27, 2007, 04:54:41 por Miriam »
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Laya
Visitante
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« Respuesta #12 : Marzo 26, 2007, 07:45:24 » |
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Mi objetivo: la mejor información y, por tanto, formación. La que tú ves con más claridad, es que esa mejor formación puede deshacer mucha ignoracia y falsos presupuestos sobre estas realidades cristianas. ¿No es eso? Efectivamente, Miriam, eso es. Mi preguntas en estos días, es, ¿como transmitirlo de la forma más elemental? Como quien le da la papilla al bebé porque su estómago es incapaz de tolerar otro tipo de alimento... Porque así es como veo yo a mucha gente, que es cristiana, que está bautizada, en este y en otros muchos temas. Porque están atolondrados por otras historias y se han olvidado de la capacidad de pensar, de reflexionar. Si les damos más de lo que son capaces de asimilar, no lo entenderán. ¿Qué te parece? Un abrazo
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Miriam
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« Respuesta #13 : Marzo 27, 2007, 04:52:32 » |
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Creo que te entiendo lo que me dices. Claro que yo también querría encontrar un lenguaje sencillo para relatar esta "historia", aunque también por otra parte, me gusta el lenguaje tan preciso como es posible, para evitar ambigüedades. Por esto no están de más las preguntas sobre algunas expresiones que aunque son naturales y frecuentes en el lenguaje cristiano, han dejado de serlo para el común de la gente y, entre ellos, muchos cristianos.
Por tus observaciones supongo que encuentras que mi lenguaje es demasiado dificil... Y que las personas -muchas- que quizás no han sido educadas a reflexionar por si mismas, ni se enteren de lo que digo. Pero me parece que ese tipo de personas ya ni se asoman a los foros, prefieren enterarse de lo que es la Iglesia, etc. por el Código da Vinci y similares, con los que se está creando entre el vulgo la "historia-ficción", como pasó en los primeros siglos de la Iglesia en el mundo romano.
Como personalmente también tengo mis limitaciones, me cuesta emplear el lenguaje de las papillas que me pides. No he sido educada en el lenguaje de la tele, ni en el periodístico; por ello puede sonar a dialecto lunar lo que digo. Pero te confieso que me esfuerzo por decir las cosas con sencillez y claridad; si no lo logro... ¿qué puedo hacer?
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Laya
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« Respuesta #14 : Marzo 27, 2007, 07:39:44 » |
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Por tus observaciones supongo que encuentras que mi lenguaje es demasiado dificil... No, Miriam, no es eso. Tu lenguaje no es difícil, he releído tus post y no me parece así. No he sido educada en el lenguaje de la tele, ni en el periodístico; por ello puede sonar a dialecto lunar lo que digo Tampoco. A mi no me suena a "dialecto lunar", sino al lenguaje coloquial sencillo y normal. Es difícil explicar... a ver si lo consigo. Ayer, salía del trabajo con una amiga, y me comentaba un hecho que le resultaba escandaloso de un programa de TV. Yo le comenté que, otros programas, otros temas, le habrían escandalizado el primer día que los vió y, a base de repetirse y repetirse, lo que suena a "marciano", acabamos por verlo "natural". Eso es lo que hacen los que manejan el lenguaje ¿verdad? Ella acabó reconociéndome que sí, que a ella le pasaba, que se dejaba llevar... Bien, eso es lo que pasa entre gente que sabemos que tiene buen corazón. Si a eso añadimos, que, como tú dices, y es real, que a veces se dan problemas por desconocimiento o precipitación dentro de llamémoslo "estructuras eclesiásticas" ¿qué no ocurrirá entre el vulgo común? Lo que a mí me preocupa, es esa gente buena, desinformada y "conducida", que habrá que comenzar por lo más primario. Por ejemplo, por preguntas de persona sencilla y desinformada, que a veces no son más que un cotilleo o pura ignorancia: ¿Qué es la llamada? ¿Eso será para super- personas, o para personas cortitas y a las que es fácil "comerles el coco"?¿Qué te parece? Un abrazo
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« Última modificación: Marzo 27, 2007, 04:21:56 por Laya »
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