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Febrero 11, 2012, 10:44:24
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Autor Tema: Testimonios  (Leído 4287 veces)
Belvís
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« Respuesta #15 : Junio 08, 2007, 03:41:49 »

Vaya, ni siquiera la conocía...y ahora creo que en cuanto tenga un ratito voy a escuchar su disco en el enlace que ha puesto Laya
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Antares
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« Respuesta #16 : Junio 08, 2007, 05:58:29 »

Vaya, ni siquiera la conocía...y ahora creo que en cuanto tenga un ratito voy a escuchar su disco en el enlace que ha puesto Laya
Pues yo le he dejado un mensaje... no había visto el enlace de Laya.
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Antares
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« Respuesta #17 : Junio 08, 2007, 06:00:44 »

¡¡Es que es Olympia la que lo ha puesto... creí que me estaba volviendo bisoja...:D :-*
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Belvís
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« Respuesta #18 : Junio 10, 2007, 02:51:01 »

¡Es verdad! Ya no sé ni lo que leo... El enlace era de Olympia Lo sientoooo
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Antares
Visitante
« Respuesta #19 : Junio 11, 2007, 02:47:10 »

Pues cortando por lo sano, y yendome por los cerros de Úbeda....

Ayer estuve en la procesión como voluntaria del Corpus:¡¡IMPRESIONANTE!!

¡ Lo que mas me conmovió fue ver a muchos niños de sindrome de Droow (no se si pone así) ¡¡una niña de primera Comunión!!

(Me lo pasé pipa con una bolsa de gominolas en el bolsillo del chaleco de voluntaria, dando caramelos a los mas pequeños...¡¡Hasta en eso "se distingue" la gente de bién... se les iluminaban los ojos y te daban efusivamente las gracias!! (En silencio, muy expresivamente)

Yo íba detras de la carroza que tranportaba la Sagrada Forma, no muy cerca, pero si lo suficiente para no perderla de vista.

Me encargué de ir dejando todas "vuestras cosas" a lo largo del  trayecto.
Las calles estaban alfombradas de motivos Eucarísticos florales en el suelo.

Y en la Iglesia de S. Ginés, se detuvo la carroza, para escuchar el Ave Verum cantado por el coro. ¡¡Precioso!!

La gente se emocionaba al paso, las abuelillas mas algunas lloraban de la emoción, cuando oían cantar los Inmnos de todas la vida, y cuando la gente desde las ventanas tiraba pétalos al paso del Señor. En un balcón se notaba materialmente, que había "despojado" de todas las flores a las macetas.
I muy bonico... (me recordó a la Catedral de Granada, por encima de la entrada de la Catedral, en los balcones altos 6 personas echando pétalos y as pétalos. ¡¡Es bonito comprobar de facto, la fe de la gente!!

Y otra cosa que llamaba la atención es la cantidad de seminaristas...y de jóvones religiosas, y seglares....

Y montañas y montañas de gente acompañando el recorrido del Señor por las calles de Madrid.
¡¡Cuantas gracias hay que darle a Dios!!
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Laya
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« Respuesta #20 : Junio 11, 2007, 03:08:10 »

Si, Antares, tenemos muchos motivos para dar gracias al Señor.

Leía tu post y quería citar cosas, pero cada párrafo aumentaba el calor del anterior.
Es una maravilla la festividad del Corpus Cristi, poder acompañar al Señor que sale a la calle, y encontrarse con tanta gente que le acompaña con tantas manifestaciones de cariño.

Cuando en tantos sitios le cierran las puertas, en los hogares, en la vida social, da gusto salir un día a la calle e ir tras de Él, cantándole y alabándole.

Al respecto de esta fiesta, os cuento que aquí, en mi "patria chica" debido a las dificultades de la geografía, desde hace varios siglos, existe el privilegio de poder celebrar esta fiesta en domingos consecutivos, de manera que, prácticamente, durante todos los domingos del verano, hay "Sacramentales" en todos los pueblos y aldeas. Así que, el Señor, sacramentado, se pasea a sus anchas, toooooodo el verano. ¿Qué os parece?
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Antares
Visitante
« Respuesta #21 : Junio 11, 2007, 06:18:28 »

¡¡que no es para menos la tierra de Pelayo!!
Con razón se la arrancaron a los moros, (con todas las letras, que eso son)

No es mala tesis...
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Miriam
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« Respuesta #22 : Junio 11, 2007, 09:31:23 »

En mi parroquia hubo primeras comuniones. Todo muy sencillo, pero el párroco tenía la actitud de una gallina clueca con sus polluelos.

Hoy os traigo el sencillo testimonio de una primera comunión de una parroquia de Osaka que yo considero ejemplar, en gran parte gracias a sus párrocos que durante años la han conducido con una dedicación humilde y sinceramente entreada. El testimonio es de su rector, y lo extraigo de su blog:

Corpus Christi 2007

“Yo soy el pan vivo, bajado del cielo...” Jn 6,51

Sólo tiene nueve años Teresita y es más bien tímida, siempre un poco velada tras la sombra de Ana, su hermana mayor de 11 años.
Hoy hizo la Primera Comunión.
Inocente, sin conocer pecado, el sábado se confesó después de una cuidada preparación, que recordaba un “Miserere” en labios de la niña María de Nazaret: súplica de perdón, que hace de nosotros los perdonados.

Su hermana, después de la 1ª lectura sobre la ofrenda de pan y vino hecha por Melquisedec, subía al presbiterio, para cantar los solos del canto interleccional. Su padre, trabajador y creyente, participaba en la Misa serio y asiduo. Su madre, todavía no bautizada, estuvo hecha toda la misa un llanto continuo, más allá de toda fácil interpretación.

En la comunión, Teresita recibió la forma cuidadosamente, con unas manos tiernas como para acariciar una muñequita. La madre, al recibir de manos del sacerdote la bendición, lloraba a raudales.

Gracias, Señor, por dejarnos a veces tan claro, el hecho de que también nuestro mundo sigue siendo tu morada tan querida...

“...Si uno come de este pan, vivirá para siempre.” Jn 6,51


Blog de Jordi
http://www.eltestigofiel.org/blogs/index.php?blog=27&title=corpus_christi_2007&more=1&c=1&tb=1&pb=1
« Última modificación: Junio 11, 2007, 09:38:02 por Miriam » En línea
Laya
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« Respuesta #23 : Junio 11, 2007, 09:37:50 »

Miriam: Gracias por tu testimonio, tan enternecedor y tan... ¡universal!

Verdaderamente, el mundo es muy pequeño...
« Última modificación: Junio 11, 2007, 09:40:55 por Laya » En línea
Antares
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« Respuesta #24 : Junio 13, 2007, 11:59:11 »

¡¡Que testimonio tan entrañable!!

Se me viene a la cabeza ahora el ejemplo que ponía de fé sencilla y fuerte de una japonesa, la primera que Bautizó S. Francisco Xavier, no se si verdad o ficción, que contra viento y marea se mantuvo en la fé a pesar de todas las dificultades. 20 años despues de su Bautismo, se la encontró un Jesuita de paso, y se la llevó a una Comunidad en la capital, Tokio. (Estoy escribiendo de memoria de un libro que se llama el Oriente en llamas de Louis de word )

Y aquí os traigo otro pequeño testimonio, que me ha mandado un amigo

LA CADENA QUE CONDUCE AL CIELO.

En "Puente de Madera", suburbio de Tokio, en unas antiguas barracas
militares vivían unos mil ancianos, aislados, apátridas. Una noche, hacia
las dos de la madrugada, el teléfono suena: una anciana agonizante, pide
un sacerdote.

Cuando era una joven, frecuentó una escuela católica. Allí, una religiosa
la educó durante tres años y a la edad de diecisiete años se volvió
cristiana. "Recibí el Santo Bautismo  y la Eucaristía", me dice. Pero
luego se casó, según la voluntad de su familia, con un bonzo budista que
poseía un templo, alejado en la montaña. Se fue pues allí, al templo, cuyo
mantenimiento debía asegurar; además del cuidado de numerosas tumbas y el de quemar el incienso durante las fiestas fúnebres.


Su marido le habría permitido ir a la iglesia, pero allí no había ninguna. Trajo al mundo ocho niños.
Setenta años después, su marido murió, todos sus hijos murieron
también, cinco de ellos durante la guerra.

Hace 10 años, llegó otro sacerdote budista, por lo que debió dejar el templo.

Le pregunté si, durante todos esos años había pensado en Dios. Ella me
observa con asombro y saca con dificultad la mano derecha de bajo la
cobertura.

En ella tenía un rosario y le oí esta respuesta:
"Durante estos años, todos los días y varias veces al día, sin faltar uno sólo, rezaba mientras hacía mi trabajo;" tenía siempre la cadena de María en las manos o en mi bolsillo y le he pedido todos los días que antes de morir, pudiera encontrar una vez más a un sacerdote católico que me diera el Pan de Dios."

P. Géréon Goldmann en « Le chiffonnier de Tokyo »
Recogido en  la Colección Mariana  del Padre Alberto Pfleger, Marista, 1986.

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Miriam
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« Respuesta #25 : Junio 13, 2007, 11:29:06 »

Testimonios y anécdotas de este tipo existen bastantes en Japón. De nuestros días es la famosa "señorita" que eligió vivir en la "ciudad de las hormigas", donde se hallaban todos los que en la postguerra no hallaban sitio en la sociedad que se reconstruía... dedicándose ella a todo lo que podía para ellos. Sufrió mucho, silenciosamente, y entregó su vida pronto, consumida por el agotamiento y la enfermedad, en olor de santidad.

Y creo que yo he conocido a más de un santo de nuestros días japonés. Seguramente no serán propuestos para su canonización, pero sé que en el Cielo están en muy buen ranking... como, por ejemplo, el dulce y bondadoso P. Juan Maeda, que "convencía" de la bondad de la doctrina cristiana con su sola presencia, personificación de la bondad, el respeto, la aceptación de todos... Es él quien nos escribió una carta en que nos pedía oración por un condenado a muerte (por tres asesinatos) porque era muy "buena persona"... y que sorprendió a su diócesis cuando en su funeral la gente de toda clase no cabía en la Catedral, reunidos por igual bonzos, sacerdotes shinto, pastores protestantes o presbíteros católicos, sin contar la multitud de personas conocidas y desconocidas que lo querían como a un padre.

O la dulcemente "impertinente" Teresa Nakashima, terca en su entrega a todos y en su testimonio constante de Cristo, que murió con una larga enfermedad, en medio de grandes sufrimientos, sin aceptar ni un solo calmante... para poder sufrir con Cristo. Su hijo, médico, lo sufrió con ella, pues era obediente y hubo de aceptar la voluntad de su madre. A pesar que estaba en su mano no hacerlo, sufrió en ello su propia agonía.

O el abuelito Uragoe, que consideraba el servir a los demás como una gracia que se le hacía a él, y no como un peso del deber.

Realmente que las Iglesias de Asia, tan pequeñas y aparentemente frágiles, tienen mucho a enseñarnos, porque han aportado a la Iglesia sus valores de interioridad, generosidad, mansedumbre de carácter, fidelidad, sentido de lo espiritual, paciencia....

"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón" -nos dijo Jesús. En la práctica, lo he aprendido en el ejemplo de las gentes de Oriente...
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Antares
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« Respuesta #26 : Junio 14, 2007, 05:00:13 »

Testimonios y anécdotas de este tipo existen bastantes en Japón. De nuestros días es la famosa "señorita" que eligió vivir en la "ciudad de las hormigas", donde se hallaban todos los que en la postguerra no hallaban sitio en la sociedad que se reconstruía... dedicándose ella a todo lo que podía para ellos. Sufrió mucho, silenciosamente, y entregó su vida pronto, consumida por el agotamiento y la enfermedad, en olor de santidad.

Y creo que yo he conocido a más de un santo de nuestros días japonés. Seguramente no serán propuestos para su canonización, pero sé que en el Cielo están en muy buen ranking... como, por ejemplo, el dulce y bondadoso P. Juan Maeda, que "convencía" de la bondad de la doctrina cristiana con su sola presencia, personificación de la bondad, el respeto, la aceptación de todos... Es él quien nos escribió una carta en que nos pedía oración por un condenado a muerte (por tres asesinatos) porque era muy "buena persona"... y que sorprendió a su diócesis cuando en su funeral la gente de toda clase no cabía en la Catedral, reunidos por igual bonzos, sacerdotes shinto, pastores protestantes o presbíteros católicos, sin contar la multitud de personas conocidas y desconocidas que lo querían como a un padre.

O la dulcemente "impertinente" Teresa Nakashima, terca en su entrega a todos y en su testimonio constante de Cristo, que murió con una larga enfermedad, en medio de grandes sufrimientos, sin aceptar ni un solo calmante... para poder sufrir con Cristo. Su hijo, médico, lo sufrió con ella, pues era obediente y hubo de aceptar la voluntad de su madre. A pesar que estaba en su mano no hacerlo, sufrió en ello su propia agonía.

O el abuelito Uragoe, que consideraba el servir a los demás como una gracia que se le hacía a él, y no como un peso del deber.

Realmente que las Iglesias de Asia, tan pequeñas y aparentemente frágiles, tienen mucho a enseñarnos, porque han aportado a la Iglesia sus valores de interioridad, generosidad, mansedumbre de carácter, fidelidad, sentido de lo espiritual, paciencia....

"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón" -nos dijo Jesús. En la práctica, lo he aprendido en el ejemplo de las gentes de Oriente...


Sobre todo lo que dices, Miriam, yo creo que también hay mucha ignorancia. De la Iglesia de Asia, tenemos un gran desconocimineto, como de la de Africa... antes estábamos mas concienciados con las "Misiones" nos llegaban mas cosas, ahora curiosamente con mas medios de comunicación, con el laicismo reinante en todo el mundo, queriendo aparcar  a Dios de la vida de los hombres y reconducirlas de nuevo a las catacumbas, se nos escapan muchos ejemplos de gente santa en nuestros días.
Y no solo deAsia, si no al lado mismo nuestro.

Os cuento un chascarrillo:
La semana pasada, se vinieron a Madrid un matrimonio Astur, ella embarazada, según se cree de un niño con síndrome de Down. El motivo de la visita era, intentar convencerle a ella de que no abortara.

Cuando todos los argumentos ya sobraban, accedieron a conocer a otro matrimonio, que estaba dispuesto a acogerle en adopción: ya tiene otro hijo de 5 años también con "Síndrome de Down".

Comprendo que es otro tipo de testimonio, no por ello menos heroico a veces...

El asunto es que se fueron desgarrados. Mas el marido que ella. Ójala reconsideren la cuestión.

Editado He editado el post porque quedaba todo lo que tú habías escrito, Antares, dentro de la cita de Miriam. ¿ok?
Laya
« Última modificación: Junio 14, 2007, 05:20:05 por Laya » En línea
Olympia
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« Respuesta #27 : Junio 19, 2007, 01:01:27 »

He pasado unos días en Granada, y allí también se celebra el Corpus dos veces. En realidad, el domingo siguiente, se celebra "El Corpus chico", y vuelven a sacar la Custodia en procesión.
El Curpus Christi es la mayor fiesta Granadina. La procesión trascurre por el centro de la ciudad, y hacen altares y alfombras de flores por las calles.

Me han encantado todas las historias que habéis contado.
La verdad es que es inefable que Dios mismo se pasee por las calles de la ciudad...
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"La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil; el escribir lo hace preciso"
(Francis Bacon)
Antares
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« Respuesta #28 : Junio 21, 2007, 05:36:35 »

Os traigo esta bonita história:
Espero que os guste

"YO EXISTO PARA GRITAR..."
 
En el mes de junio del año 2001 tuve un encuentro inolvidable. Eran las diez de la noche: acabábamos de terminar la oración de la tarde y la plaza del Santuario de Loreto se animaba con voces, saludos, sonrisas y "buenas noches". Me acerco a una cuna, pero no veo un niño sino una mujer adulta, un cuerpo pequeñísimo (¡58 centímetros!), con un rostro espléndidamente sonriente.
Tiendo la mano para saludar, pero la enferma me responde gentilmente: "Padre, no puedo darle la mano, porque podría fracturarme los dedos: padezco osteogénesis imperfecta y mis huesos son fragilísimos. le ruego me disculpe".
No había nada que disculpar. Me quedé fascinado por la serenidad y la dulzura de la enferma y quise saber algo más sobre su vida. Me dijo: "Padre, debajo de la almohada de mi cuna hay un pequeño diario. ¡Es mi historia!  Si tiene tiempo, puede leerla".
Cogí las hojas y leí el título: ¡Feliz de vivir! Mis ojos volvieron a mirar aquel misterio de alegría crucificada y pregunté: "¿Por qué eres feliz de vivir? ¿Puedes avanzarme algo de lo que has escrito?" La respuesta que doy a muchos educadores y a todos los que aman verdadera y lealmente a los jóvenes: "Padre, usted ve mi condición... ¡pero lo más triste es mi historia! Podría titularla así: ¡abandono ! sin embargo soy feliz, porque he comprendido cuál es mi vocación.
Yo, por un plan de amor del Señor, existo para gritar a los que tienen salud: "No  tenéis derecho de guardarla para vosotros, la tenéis que entregar a quien no la tiene, si no, la salud se marchitará en el egoísmo y no os dará la felicidad"
Yo existo para gritar a los que se aburren: "las horas en las que os aburrís... son horas que faltan a alguien que necesita afecto, cuidados, compañía; si no regaláis esas horas, éstas se marchitarán y no os darán la felicidad".
Yo existo para gritar a los que viven de noche y van de una discoteca a otra: "Esas noches, sabedlo, faltan, faltan dramáticamente a muchos enfermos, a muchos ancianos, a muchas personas solas que esperan una mano que enjuague una lágrima: esas lágrimas os faltan también a vosotros, porque son la semilla de la alegría verdadera! Regalad las noches que malgastáis inútilmente, pues de otro modo serán la tumba de vuestra felicidad".
Yo miraba a la enferma, que hablaba desde su púlpito autorizado, ¡el púlpito del dolor! No me atrevía a decir nada, porque todo era estupenda y dramáticamente verdadero. La enferma añadió: "Padre, ¿no es bella mi vocación?" Respondí bajando la cabeza: ¡estaba de acuerdo!
 
Mons. Angelo Comastri
Publicación "Eco de Medjugorje" en español. N° 176
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Antares
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« Respuesta #29 : Junio 22, 2007, 05:27:51 »

Me ha encantado un artículo de Alba.

No se si conocéis:

 www.excelencialiteraria.com

Ha ganado el primer premio un chaval de Retamar, llamado Alonso Gil-Casares

Cuenta, que hace años leyó una noticia: un señor americano, había degollado a su hija con síndrome de  Down,  por que "no iba a ser feliz".
A continuación narra su propia experiencia personal: el hermano menor de su padre (8 hermanos) padece esa terrible enfermedad.
Pues bien no comparto el criterio del americano: Las personas que padecen éste síndrome, en lo relativo a su felicidad son exactamente igual de receptivas, si acaso lo son mas.
"a mi tío Juanito le hace especial ilusión dirigir con una cuchara, a modo de batuta, los villancicos de la familia en Navidad, y a cantar su solo en el "Adeste fideles" mientras todos, (primos tíos cuñadas, sobrinos) le miramos y acompañamos en el estribillo.

Le entusiasma -sigue diciendo en el artículo- imponer su autoridad, y para ello se fuma el tradicional cigarrillo el día de Navidad delante de sus sobrinos. Y con todo caundo alguno se porta mal, no duda en reprenderlo y castigarle al rincón y contar hasta diez, para cumplido el castigo, recibirle con su ancha e indulgente sonrisa.
No quiero ser cursi, pero mi tío siempre ha sido así, y si en su día mi abuela hubiera decidido que el niño "no iba a ser  feliz" hoy a nuestra familia le faltaría algo especial que no se describir, una suerte de"vida" y "alegría".

Y concluye:
La felicidad de un individuo no puede decidirla ni predecirla otra persona, por mas allegada que sea del presuntamente "débil". Lo único que está en sus manos es hacer lo posible para que sea feliz.

¡¡Caramba con el chaval!!


Solo se me ocurre aquel dicho: De tal palo, tal astilla
« Última modificación: Agosto 08, 2007, 08:53:28 por Olympia » En línea
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