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Autor Tema: Testimonios  (Leído 4256 veces)
Miriam
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« Respuesta #45 : Agosto 21, 2007, 11:32:10 »

Dejo aquí el resumen biográfico del gran místico y teólogo contemporáneo, el P. Maurice Zundel, de quien tenemos un artículo en la web.

    Amigo de Montini, (Pablo VI)

        “Un poeta, un genio... con resplandores... uno de los genios espirituales de nuestro siglo...”. Pablo VI conocía a Maurice Zundel y se había percatado de quién era. Lo invitó a predicar la tanda de ejercicios del Vaticano para la cuaresma de 1972.
        En nuestros días, un publico cada vez más numeroso está redescubriendo a Zundel, hasta el punto de que se ha convertido en compañero de camino para una nueva generación, como ya lo fue durante su vida (1897-1975) a lo largo de las incontables homilías y conferencias pronunciadas en gran cantidad de países.
    Interioridad, libertad, pobreza, entrega de nosotros mismos... valores anclados en el descubrimiento de un Dios “con corazón de hombre” al que no ha cesado de dar a conocer como “una Persona, una Intimidad, Alguien que es Corazón... Y un Corazón no puede revelarse más que a otro corazón, una Persona no puede manifestar su secreto más que a otra persona...”. Decía también: “La persona no llega a ser ella misma más que a través del don”.
        No es posible resumir una enseñanza tan profunda en unas cuantas líneas, ni siquiera en un pequeño libro. Con todo, esperamos hacer nacer en el lector el deseo de ir más lejos. Con ello se daría por satisfecha nuestra ambición.


Para quien desee leer un resumen biográfico del P. Maurices Zundel puede verlo en los blogs de Intcat

También un texto suyo: "Salvar a Dios de nosotros mismos" está en el blog. Es para leer despacio, sin prisa, para rumiarlo e interiorizarlo, y dejar que Dios nos ilumine en su sentido. En mi opinión es de lo mejor que he leído...

Para conocerle mejor se pueden encontrar algunos de sus escritos traducidos al español
« Última modificación: Agosto 22, 2007, 01:56:05 por Miriam » En línea
Miriam
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« Respuesta #46 : Agosto 22, 2007, 01:00:46 »

Este testimonio de una matrimonio cristiano lo relata el P. Zundel:

Y a este respecto, voy a contarles una historia muy bonita: "Tuve la ocasión de encontrar sobre un plan de amistad, esta admirable pareja, los Van der Meer que eran holandeses comunistas, venidos a París a principios de siglo, y teniendo la oportunidad de encontrarse con  Léon Bloy,  se convirtieron del fondo del corazón al Amor del Cristo;" como me lo decía Pedro Van der Meer: "Yo nunca me había entrevistado con un hombre de un valor tan grande  como Léon Bloy."

Los Van der Meer habiéndose convertido,  establecieron su hogar sobre el Reino de Jesucristo. Tuvieron dos hijos: un varón y una hija, y ambos  abrazaron  la vida monástica, en la Orden de San Benito. El hijo Van der Meer, que se había convertido en Monje y Sacerdote, se vio afectado a temprana edad por una enfermedad que se lo llevó precozmente.

Después de la muerte de su hijo, el matrimonio,  Van der Meer decidieron a su vez abrazar la vida monástica. El marido y la mujer entraron en la Orden de San  Benito: el padre en el mismo monasterio que su hijo para sustituirlo, su mujer en un monasterio francés de San Pablo de Wisques, y en el momento en que la monja debía pronunciar sus últimos votos, cayó gravemente enferma y tuvo que dejar su convento; su marido también, ya que era la norma canónica que los esposos no pueden ir al convento sino juntos, por supuesto cada uno por su lado.

Pedro Van der Meer tuvo entonces que dejar el convento donde había entrado, y reanudar la vida conyugal; y me dice refiriéndose a este propósito esta palabra admirable: "Nunca  he comprendido mejor la santidad del Sacramento del matrimonio que cuando tuve que dejar el convento para unirme a mi mujer."

Y de vuelta con su mujer, se  ocupó de ella hasta su muerte; cuando ella muere a su vez,  recuperó su convento donde fue ordenado Sacerdote cerca de la Navidad,  teniendo la alegría de celebrar su primera Misa en la Abadía muy cercana de dónde su hija era benedictina."

Ustedes lo sintieron, esta síntesis admirable en la vida de una pareja profundamente cristiana, entre la vocación del matrimonio que es el la más santa que hay, y la vocación monástica y sacerdotal.

Y bien, guardemos el sentido de esta síntesis y pidamos, juntos, a Dios, hacer de nuestra vida, una vida apostólica donde tengamos cada vez más el sentimiento y la convicción profunda que estamos todos encargados de vivir  la Vida de Jesucristo, y comunicarla a los demás, sin decir nada, viviéndola con tal intensidad, tal entusiasmo, con tal alegría, que los otros al vernos,  respiren la Presencia y el Amor de Jesús.

« Última modificación: Agosto 22, 2007, 01:06:47 por Miriam » En línea
Miriam
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« Respuesta #47 : Noviembre 03, 2007, 12:33:25 »

«Para un musulmán, convertirse a la fe católica es un camino de obstáculos»

Desde Ecclesia Digital   
Madrid - miércoles, 17 de octubre de 2007

Sara Martín


Cuando más se cierran las puertas del islam, más se abren las del cristianismo. Ésta es la experiencia de musulmanes convertidos al catolicismo que relatan sus historias en medio del miedo a ser reconocidos y el temor por su propia vida. También es, como no podía ser de otra manera, la historia de Antonio.

Un nombre falso que oculta la identidad de un argelino de 40 años que hace tan sólo ocho «navegaba» por el dial de radio en busca de un programa que le ayudara a mejorar su italiano y tropezó -desde luego sin buscarlo- con Radio María. Las dudas que le suscitaba la radicalidad de la sharia impuesta por la larga dictadura del Frente de Liberación Nacional aumentaban cada día con los nuevos atentados, violaciones y amenazas que las noticias relataban. «¿Cómo es posible -pensaba Antonio- que alguien se adueñe de las palabras del Corán y las transforme en un arma con que golpear a las personas indefensas?».

   Sus dudas iban cristalizando en un abandono de las prácticas del islam y, aquel día, la radio inició un punto y aparte que todavía hoy continúa. Antonio se convierte en un habitual de Radio María que le descubre un Dios muy diferente del que él conocía. El ansia de conocer más se mezcla con el miedo al cambio: «En Occidente, cambiar de religión es algo normal, no cuesta nada (…). Sin embargo, para nuestra cultura es un camino accidentado, lleno de obstáculos», explica. De hecho, «para nosotros, perder la fe es un drama, es la antecámara de la desesperación, no es como para vosotros, occidentales, que lográis vivir tranquilos también sin Dios».

   Ser creíbles con hechos

   A pesar de todo, tras algunos meses de entrevistas con un sacerdote francés, Antonio pide el bautismo. Está convencido de que ha encontrado un tesoro que no puede dejar escapar. No es un sendero fácil, hace falta un tiempo que verifique el cambio que Antonio siente en su corazón. Cuando el momento se acerca, el argelino comprende que su tierra no es el mejor lugar para continuar con su conversión, así que emigra a Italia ante las amenazas de denunciarlo que recibe de su propia familia. Allí consigue permiso de residencia, casa y trabajo, y por fin puede realizar su sueño de vivir su fe en libertad. «Ahora comprendo, -explica Antonio- lo decisivo que puede ser, para ser realmente creíbles, demostrar con los hechos que una civilización que ha heredado los grandes valores del cristianismo puede convertirse en punto de referencia también para el mundo islámico».

   La historia de Antonio es una de las muchas que se relatan en «Cristianos venidos del islam» (LibrosLibres). Son historias de miedo, de separación, de huida… Sus protagonistas denuncian que, mientras las historias de occidentales convertidos al islam son seguidas con interés por los medios de comunicación, su viraje espiritual hacia la Iglesia pasa desapercibido para el gran público. Mientras los primeros son invitados a programas de televisión, se convierten en presidentes de las asociaciones islámicas más famosas y, esencialmente, no tienen ningún problema de visibilidad, ellos han de resignarse a vivir en clandestinidad, poniendo en juego su propia vida y la de su familia. Y aun así, están convencidos de que les compensa.

   Por eso, los autores explican que este libro pretende ser, también en parte, una llamada de atención para los cristianos: «Quizás pueda librarlos del entumecimiento y de la normalidad con que viven esa revolución antropológica, antigua y siempre nueva, que se llama cristianismo».
« Última modificación: Noviembre 03, 2007, 12:59:14 por Miriam » En línea
Kanbei
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« Respuesta #48 : Noviembre 04, 2007, 12:38:01 »

El Islam no admite el principio de libertad religiosa. Puede tolerar más o menos a otras religiones (más bien menos), pero no admite en modo alguno que un musulmán haga apostasía y pase a profesar otro credo. En el mejor de los casos, el apóstata es expulsado de las comunidades a las que pertenecía: grupos de amigos, familia, etc...pero en los países islámicos no es raro el caso de que el apóstata sea condenado a muerte, ejecución que es planteada como una obligación para cualquier musulmán que le conozca.
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catecumeno
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« Respuesta #49 : Septiembre 11, 2008, 11:39:51 »

Este es mi primer post, y no se en qué sitio presentarme. Me parece que este puede ser un lugar apropiado.

El nick que he elegido, no es del todo exacto, ya que soy  bautizado y católico, pero me siento en mi vida privada con el mismo espíritu del que llega a un nuevo recinto (la Iglesia), en el que tímidamente pretendo que me sea otorgado  avanzar en el sentido de la Gracia ( de Dios, "no del chiste" ), y no me considero con derecho alguno para convencer de nada a otros hermanos, y menos aún a los curas, por tanto estoy a salvo de tentaciones respecto a exigir de nadie ningún tipo de obligaciones ni prioridades , ya que la Iglesia se encarga de ello y tiene prescrito unos  "mínimos".

Y a ellos me atengo, casi con la misma diligencia con que trato de cumplir con mi declaración a Hacienda  complice

saludos a todos
« Última modificación: Septiembre 11, 2008, 11:41:45 por catecumeno » En línea
Kanbei
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« Respuesta #50 : Septiembre 12, 2008, 06:14:56 »

Catecúmeno,

considerate bienvenido, en tu casa.

Por lo que comentas interpreto (y si estoy equivocado, me corriges) que has vuelto a la Iglesia después de un período más o menos largo de indiferencia religiosa. Para que veas que no eres el único, yo pasé por una etapa de agnosticismo, antes de volver definitivamente a la Iglesia. No debes por tanto sentirte como "el que llega a un nuevo recinto", sino más bien como el que vuelve a casa después de un viaje, y todos los de la casa salen a recibirlo (como en la parábola del hijo pródigo). Estás en casa, y todo lo que hay en la casa es tuyo y para ti. Y tu situación es la misma que la de todos los que están en la casa, aunque estos no se hayan ido nunca o lleven en ella mucho más tiempo. Todos estamos en camino hacia Dios, unos junto a otros, apoyándonos mutuamente, porque este es un camino que no se puede hacer en solitario.

En este foro todos aprendemos de todos. Cada uno de nosotros tiene una experiencia vital, una vida de Fe única, un testimonio que ofrecer. Tú también tienes mucho que ofrecer. No se trata de convencer de nada, o de exigir nada a nadie, sino de dar y de recibir en una actitud de humildad, pues nada de lo que tenemos es nuestro sino que nos ha sido dado, y nos ha sido dado para ofrecerlo a los demás.

Un fuerte abrazo.
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Laya
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« Respuesta #51 : Septiembre 12, 2008, 07:16:33 »

Bienvenido, Catecúmeno.

Como ya te ha dicho Kanbei, estás en tu casa, de todo corazón.

Creo comprender tu presentación. De hecho, todos los que estamos aquí somos recién llegados. Todos hemos de recorrer caminos de vuelta en nuestra vida, incluso (o en mayor medida) cuando nos creemos que ya gozamos del privilegio de estar en la Casa del Padre... entonces, acaso parezca más fácil desde fuera pero sea más doloroso desde dentro... Todos balbuceamos, dudamos, como se tambalean los niños recién nacidos, pues, al fin y al cabo, así nos vemos, necesitados.

Se trasluce en tu post que tienes mucho que ofrecer, que tenemos mucho que compartir y muchas vivencias para experimentar juntos. Te esperamos.

Un abrazo


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Prefiero tener ventanas, a tener espejos.
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