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Laya
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« Respuesta #15 : Julio 06, 2007, 10:07:24 » |
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Por otro lado si no teneis inconveniente, propongo que se cambie el titulo pues nadie propone construir un nuevo partido católico, os parece?
Sí... Alex  Y cambiarlo de "casita" 
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« Última modificación: Julio 06, 2007, 03:43:18 por Laya »
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Belvís
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« Respuesta #16 : Julio 07, 2007, 01:10:06 » |
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¡Genial la idea del cambio de título! Alex, a eso me refería exactamente, a que Ciudadanos (o como se llamen) son puramente oportunistas, por eso no sueltan todo lo que piensan, para captar votos de ambos lados. Y porque saben que en muchas de las cosas que plantean estamos de acuerdo gente con ideología muy distinta a la suya. Ya sé que lo que tú proponías no era con esa visión oportunista, sino con la visión real de algo que falta en el panorama político actual. También se que la denominación izquierda y derecha es meramente simbólica.  Pero el problema es que creo que con un nuevo partido, en este momento, dividimos fuerzas. No estoy de acuerdo con muchas cosas del PP...pero hoy por hoy es la única alternativa para echar a este "iluminado" de La Moncloa. Y creo que eso es lo prioritario ahora. (Y aún así, estanto todos aglutinados bajo unas siglas o partido...no creo que esté fácil  )
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Kanbei
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« Respuesta #17 : Julio 07, 2007, 07:12:58 » |
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No estoy del todo de acuerdo con lo de que derecha e izquierda sean, y cito, "aspectos de una misma componenda y no definen posiciones distintas moralmente significativas". Si nos referimos a derechas e izquierdas dentro del ámbito europeo, es decir, derechas e izquierdas moderadas (tipo demócrata-cristianos y social-demócratas), estoy de acuerdo, pues prácticamente las únicas diferencias se dan en el ámbito del gasto público y la gestión del estado. Pero si miramos a España, ambas posturas ideológicas son claramente irreconciliables.
Ciertamente ambas en lo económico son de carácter liberal, pues en España el modelo liberal es el que ha producido el despegue de nuestra economía, al menos en sus cifras macroeconómicas (es decir, la renta per cápita ha subido, otra cosa es que cada uno lo note en su bolsillo). En la gestión del gasto público, ambas han privatizado la mayor parte de la empresa pública, pero las izquierdas tienen una mayor tendencia al gasto, y por tanto, a elevar la presión fiscal (obviamente, a más gasto, se necesita más ingreso). Pero donde la diferencia es abismal, es en el ámbito de las libertades.
La derecha española (aunque eso de derecha no les guste, acomplejados que son) defiende un modelo liberal de libertades, de escasa o nula intervención en la vida privada de los ciudadanos (aunque tampoco se vieron libres de la tentación de controlar los medios de comunicación, aunque a menor escala), mientras que la izquierda española tiene arraigada, yo diría que casi en el código genético, una tendencia totalitaria al control del pensamiento, que debe ser único y políticamente correcto, al control de los mass media, que deben transmitir la verdad oficial, y al control de la educación, que pretende modelar ciudadanos según la "moral" del partido. La izquierda española no olvidemos que nunca fue democrática. El partido socialista de Largo Caballero e Indalecio Prieto (segunda república) era marxista revolucionario, y uno de los culpables más destacados en el desencadenamiento de la Guerra Civil. Sólo cuando Felipe González asumió la secretaría del partido, vieron la necesidad de abandonar el marxismo-leninismo para no quedarse fuera de lo que fue la transición, per como esto fue más fruto de la necesidad que de un convencimiento, la semilla totalitaria pervive claramente detrás de todo eso del talante y las libertades individuales.
Ciutatans es oportunista. Creo que sí. Pero de alguna manera quizá sea un oportunismo que despierte al PP, dada la tibieza de este respecto a las cuestiones nacionalistas en Cataluña. Es claro que los partidos sólo cambian de postura cuando les duele en el voto, y es claro que aunque Ciutatans está compuesto mayoritariamente por gente socialista, al que va a restar claramente votos es al PP, que es el que debería defender las posturas españolistas en Cataluña. No olvidemos que en cuestiones como por ejemplo el aborto, el PP no ha mostrado tener una sensibilidad precisamente católica, pues no olvidemos que el PP actualmente huye como de la peste del ideario católico, defendiendo planteamientos claramente liberales para no ser tachados de "derechona", "ultraconservadores", "carcas" o "fascistas" (y eso a pesar de que hagan lo que hagan, se lo seguirán diciendo).
Pienso que más que la creación de un partido confesional católico, lo que es necesario prioritariamente es la movilización de los católicos para que cada uno, desde el ámbito de su propia vida, contribuya a cambiar los paradigmas sociales actualmente vigentes. Es más una labor lenta de convencer, que una labor rápida de legislar en contra de lo políticamente correcto. Por ejemplo, se puede legislar para acabar con el aborto a golpe de ley, pero es más prioritario a mi juicio el que la gente llegue al convencimiento de que el aborto es un crimen, pues si legislas en contra de la opinión mayoritaria de la sociedad, en las próximas elecciones te quitan de en medio, y volvemos a lo mismo.
Transcribiré en el próximo post un artículo de Bernanos que me parece luminoso en este aspecto.
Un abrazo.
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Kanbei
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« Respuesta #18 : Julio 07, 2007, 07:26:58 » |
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La ley y las costumbres
Un reverendo padre jesuita, de talento vigoroso y claro, cuyo pensamiento se inspira casi siempre de ese humanismo temperado que es una de las tradiciones más sólidas de su Compañía, se felicitaba recientemente en el Correio da Manhâ de las reformas emprendidas por el Gobierno de Vichy, y especialmente de la supresión del divorcio.
No soy en absoluto partidario del divorcio. Sólo quisiera que desaparezca de las costumbres antes de desaparecer de las leyes, porque las victorias de la legislación sobre las costumbres me han parecido siempre muy precarias. Es posible que unas malas instituciones corrompan a los hombres, aunque ellas mismas no son, por lo general, sino unaconsecuencia de esa corrupción. Pero una vez que los hombres se han corrompido, la legislación es impotente para hacer otra cosa que no sea el disimular unos males que, al no poderse desarrollar a la luz, se desarrollan en profundidad. Vale mil veces más un pueblo disoluto que un pueblo hipócrita.
La legislación no hace las costumbres, ella sólo puede protegerlas cuando están hechas, les aporta la consagración de la fórmula escrita, el prestigio del orden establecido, que es tan importante para las almas débiles. En todo caso, hace falta que este orden exista en alguna parte además del Boletín oficial. Todo el mundo sabe que, en el estado actual de mi desgraciado país, para suprimir el divorcio no es necesario sino una firma del mariscal Pétain. Pero la cuestión que se plantea es ésta: ¿Se ha conseguido restaurar primero en las conciencias francesas la noción del matrimonio cristiano? Porque si no es así, el episcopado francés debe prepararse a unas decepciones muy amargas. Tarde o temprano, se le reprochará el haber tratado de obligar porque no se sentía ni con la fuerza ni con la virtud para convencer. La clase de impopularidad que termina siempre hiriendo a las reformas que se hacen al amparo de un gran desastre nacional, acabará por alcanzar al fundamento mismo que las inspira, antes de que haya tenido tiempo de demostrar el bien que representa.
El error de un montón de católicos es el de creerse que las verdades que les son familiares desde la infancia se imponen a todos con la misma evidencia, y por eso tratan con frecuencia de imbéciles a quienes no las comprenden a simple vista; eso, cuando no les acusan de sacrificar la verdad a sus pasiones. Es así como unos sesudos profesores siguen enseñando a unos niños inocentes que Lutero ha puesto el mundo patas arriba con el solo fin de casarse con Catherine de Bore, siendo así que, en el siglo XVI, la relajación del celibato eclesiástico era tal, que el monje agustino hubiera podido tener una concubina, e incluso dos, sin extrañar a nadie.
Detrás de la impertinencia, inseguridad
La indisolubilidad absoluta del lazo conyugal no podría ser comprendida del todo más que situándose en el centro mismo de la fe católica, que hace del matrimonio un Sacramento.Que esta verdad sobrenatural no contradiga en absoluto la ley natural que rige las conciencias humanas no lo dudo, pero es difícil hacerla aceptar sin debate a unos espíritus que conocen mal nuestros dogmas y que, sin embargo, no ignoran en absoluto que el divorcio ha sido autorizado o tolerado en otro tiempo por todas las legislaciones, incluida la de Moisés. Me parece absurdo e injusto acoger sus objeciones con esa superioridad despectiva que siente el maestro de escuela por el niño cabezota que se negara a admitir que dos y dos son cuatro. ¡Ay! Hace mucho tiempo que creo haber descubierto el secreto doloroso de ciertas violencias o impertinencias de los creyentes para con los no creyentes. Estos creyentes no gritan tan fuerte sino para darse ánimo a sí mismos, para persuadirse a sí mismos, porque ellos mismos no están seguros del todo de creer... Si no, ¿con qué derecho queremos imponer a otros lo que a nosotros nos ha sido dado tan gratuitamente, y tan poco a poco?
Comprendo, por otra parte, muy bien, la dificultad del problema que se le plantea tan bruscamente al celo y a la conciencia del episcopado francés. El más terrible desastre de nuestra historia [la invasión nazi y el régimen colaboracionista de Pétain, ndr.] se le ha convertido en una ocasión para llevar a cabo, sin oposición posible, un plan de reformas cuya ejecución hubiese exigido años de propaganda incansable y de sacrificios sin cuento. Recristianizar a Francia a base de decretos-ley es, obviamente, una solución bien tentadora. El célebre cura de Ars, san Juan María Vianney, en otro tiempo, predicó, ayunó y expió durante veinte años para conseguir que sus feligreses fueran a Misa, reservándose tan poco que durante mucho tiempo pasaba por un loco a los ojos de sus compañeros, que evidentemente no tenían mucha prisa por imitarle. Podría decirse que, si se hubiera asegurado la ayuda del señor alcalde y de la fuerza pública, habría obtenido el mismo resultado, al menos en apariencia.
Pero los santos no se contentan con las apariencias. Deseo como el que más la recristianización de Francia. Es verdad que no doy a estas palabras el mismo sentido que muchos bien pensantes. Pienso que el conjunto de nuestro pueblo ha seguido siendo profundamente cristiano, que lo es sin atreverse a decirlo, y tal vez sin que élmismo se lo crea. Son los cristianos los que tienen que recristianizarse, es decir, vivir su fe, vivirla realmente, sustancialmente, heroicamente. La ley puede hacer que los hombres nos respeten, incluso que nos teman. Sólo nosotros tenemos la responsabilidad de intentar que nos aprecien y nos quieran. George Bernanos
Fuente: Alfa y Omega nº 553/5-VII-2007
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Belvís
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« Respuesta #19 : Julio 07, 2007, 01:27:50 » |
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Kanbei muy bueno tu post Estoy totalmente de acuerdo: no es lo primero legislar sino concienciar a la sociedad. El divorcio es un desastre, personal y socialmente, y el llamado divorcio espress lo agrava...pero antes de cambiarlo es necesario que la gente sea consciente de ello, que no es una ganacia de la libertad sino todo lo contrario. Y con el aborto lo mismo. En la práctica parece que el aborto es libre en España. Hasta viene gente de otros paises para abortar...sin embargo eso no es así, la ley ni siquiera dice eso. Lo que se produce es una no aplicación y un fraude de ley. Sólo con aplicar realmente la ley se eliminarían la mayoría de abortos. Pero hay que seguir explicando que el aborto es un mal, no un logro de la libertad de la mujer, sino un daño que se va a hacer cuyas repercusiones desconoce. Y con la distinción izquierdas/derechas...también estoy de acuerdo contigo. Sin embargo al decir que era una distinción simbólica, me refería a que los conceptos están tan devaluados que para la mayoría de la gente no significan nada. Ojalá la exposición tan clara que has hecho estuviera en la mente de la gente. Y se dieran cuenta de que sus proclamas de libertades son todo lo contrario...pero han conseguido manipular el lenguaje de tal forma, que se han invertido los términos.  Y parqa qué voy a poner yo una conclusión si tú te has expresado con toda claridad: "Pienso que más que la creación de un partido confesional católico, lo que es necesario prioritariamente es la movilización de los católicos para que cada uno, desde el ámbito de su propia vida, contribuya a cambiar los paradigmas sociales actualmente vigentes. Es más una labor lenta de convencer, que una labor rápida de legislar en contra de lo políticamente correcto. Por ejemplo, se puede legislar para acabar con el aborto a golpe de ley, pero es más prioritario a mi juicio el que la gente llegue al convencimiento de que el aborto es un crimen, pues si legislas en contra de la opinión mayoritaria de la sociedad, en las próximas elecciones te quitan de en medio, y volvemos a lo mismo." 
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Laya
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« Respuesta #20 : Julio 07, 2007, 04:39:44 » |
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Completqmente de acuerdo con que tiene que existir un movimiento ciudadano que arrastre a los partidos a tomar decisiones menos tibis en todo lo que se refiere a la dignidad humana, que la tienen bastante machacada. Pero vamos a ver, a mi me gustaria ver un gesto que aún no he visto en ningún partido político al uso en España. Me gustaria que se acabase con la ley la ley D´hont, que prima a las minorías territoriales, me gustaría que se hiciesen listas abiertas en las que votásemos a personas y no a partidos, también me gustaría que existiesen segundas vueltas en las elecciones, para que no dependiesen los gobiernos y las mayorías de las veleidades de las minorías. Solo viendo estos gestos en un partido, me empezaría a creer que están al servicio de los ciudadanos y no al de sus propios intereses. Y como cada vez que un partido, izquierdas o derechas alcanza el poder no lo cumple, y cuando está en la oposición lo pide a gritos, pues me parece la "prueba del algodón democrático" haga la propuesta de cambiar la ley electoral en su campaña y que lo cumpla si llega a alcnzar la mayoría. En fin, nunca es tarde si la dicha es buena... Por nosotros, que no quede, seguiremos saliendo a la calle
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Kanbei
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« Respuesta #21 : Julio 07, 2007, 09:34:15 » |
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Me gustaria que se acabase con la ley la ley D´hont, que prima a las minorías territoriales, me gustaría que se hiciesen listas abiertas en las que votásemos a personas y no a partidos, también me gustaría que existiesen segundas vueltas en las elecciones, para que no dependiesen los gobiernos y las mayorías de las veleidades de las minorías. Chapeau!!!!!
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Belvís
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« Respuesta #22 : Julio 08, 2007, 10:45:58 » |
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¡A mi también me gustaría todo eso! 
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miren
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« Respuesta #23 : Julio 10, 2007, 06:23:27 » |
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Opino como Belvís, creo que lo prioritario es que desaparezca este gobierno que nos ha caído en "desgracia" que está dispuesto a hacer todas las barbaridades que sean necesarias.  Ya no necesitan disimular su tendencia izquierdista y radical a más no poder, no hay más que ver el ministro de Sanidad que nos acaba de colocar  Y como ella, no estoy de acuerdo con muchas cosas del PP, de hecho fui absolutamente incapaz de votar a Gallardón..., pero creo que es la única posibilidad que nos queda para que ZP se largue. Por cierto, a mi tb me encantaría que cambiaran la ley electoral, no hay derecho a soportar los cambalaches que se hacen para que al final gobierne lo que ha votado la minoría.
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Laya
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« Respuesta #24 : Julio 14, 2007, 07:41:16 » |
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Respecto al "me gustaría"... que dejé aquí escrito hace unos días, hay algo que entonces por las prisas no os comenté y intentaré hacerlo ahora. Como bien dices, Miren, hay cosas que no son ni del PP ni del PSOE, sino de la calaña humana de algunos dirigentes, pero, cuando la política se mete por medio, como decía un chiste ya antiguo, algo tan hermoso como una madre, lo convierte en suegra. Comentarios aparte, hay un asunto que frecuentemente perdemos de vista, que nuestros políticos han perdido de vista. Su ética, su moral, generalmente, no busca el bien de los ciudadanos, sino la forma de instalarse en el poder. A mi modo de ver, lo que deberíamos pedirle a un partido político, es que su ideario se basara en una moral natural racional. Esto no es confesionalismo, sino respeto a los mas elementales y simples principios humanos: conservar la propia vida y la de los demás, garantizar la convivencia, la libertad de las conciencias y de las personas.Esto que parece tan sencillo es tan complicado y tan difícil, es lo que, con este sistema "democrático" que padecemos, resulta utópico. Pero como los políticos, tanto de derechas como de izquierdas, utilizan es el "todo es bueno si a mi me conviene, todo es bueno si a tí te vale", es decir, pan y circo, y este relativismo es el fundamento de toda ideología gobernante o deseosa de gobernar, algo tendrá que pasar para alcanzar esta utopía. 
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Belvís
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« Respuesta #25 : Julio 17, 2007, 05:41:54 » |
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Muy cierto...pero de momento es lo que hay. Parece que el PP va a llevar en su programa electoral el cambio de ley electoral (valga la redundancia). Si es así y consiguen gobernar habrá que recordárselo  Otra cosa es que el poder corrompe. Y eso lo vemos a todos los niveles...hasta en las comunidades de vecinos el que llega a presidente muchas veces cambia y se comporta de forma distinta...Pues si ya de por sí el poder es peligroso, más aún lo será si los que lo ostentan no han hecho otra cosa en su vida...¿Cómo se ganaban la vida antes de estar en política? ¿Qué hacía ZP antes? ¿Qué hacía Rajoy? Eso también puede ser significativo. Porque el que sólo sabe vivir y enriquecerse con la política...es fácil que su mayor interés sea permanecer en ella...a costa de lo que sea 
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Laya
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« Respuesta #26 : Agosto 16, 2007, 05:15:19 » |
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Pues, claro, Belvís, la seducción del poder, es tan fuerte, que nunca nos dejaremos de sorprender al ver la manera en que tantos sucumben a ella. ¡Qué pocos políticos vemos que son íntegros en sus convicciones hasta el final! ¡Qué pocos mantienen la ética por encima de sus ambiciones! En ESTE HILO, estamos tratando el tema de la defensa de la vida. Cuando en un partido político, en su organización en sus estructuras sociales, es incapaz de mantener valientemente los derechos más elementales de los seres humanos, como es el derecho a la vida, cuando se solapa en rubores, antes de quedar mal ante "la progresía", cuando se tuerce a los "dictados de la mayoría", cuando la mayoría nunca da la razón; la razón, la ética son ajenas a la mayoría... Entonces, ¿Qué esperamos? 
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Miriam
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« Respuesta #27 : Agosto 17, 2007, 03:41:47 » |
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Jesús lo dijo: "No sea así entre vosotros... No seáis como los señores de este mundo que dominan y abusan de los que están bajo su gobierno... Entre vosotros, el que quiera ser el primero, que se haga el último y sirva a todos..."
Es un mal viejo, el del orgullo, la ambición, que crece en la mayoría a medida que crece su capacidad de dominio sobre los demás. Es triste que en un país "cristiano" o de "raíces cristianas" no hayan media docena de verdaderos políticos verdaderamente cristianos, de los que van a servir y no a ser servidos...
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Kanbei
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« Respuesta #28 : Agosto 17, 2007, 06:18:33 » |
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Creo que podríamos partir de la base de que el sistema político español está corrompido de raíz, y no nos encontramos ante un verdadero sistema representativo...o al menos, creo que hay un importante sector de la población que no se siente representado por ningún partido.
Los partidos políticos son maquinas electorales que devoran votos para aferrarse al poder. El teórico servicio al ciudadano, la representación de unos ideales políticos brillan por su ausencia, pues lo único importante es alcanzar el poder a toda costa...lo de la famosa frase de Groucho Marx: "tengo unos principios, y si no le gustan, tengo otros".
- El PP por ejemplo, partido en sus orígenes de corte católico, va abandonando poco a poco los principios católicos, siendo estos sustituidos por principios neoliberales que a mi juicio son poco compatibles con la doctrina social de la Iglesia...y es que el neoliberalismo, ya se sabe, no tiene que rendir cuentas más que a la "cuenta de resultados", y así nos encontramos con la aparente paradoja (solo aparente) de que el PP ignora (no en el sentido de desconocer, sino en el de mirar para otro lado) la realidad del aborto en España, aunque claro...¿cómo meterse contra una "industria" que genera tantos beneficios económicos?
- El PSOE, aunque muchos dicen que si es marxista revolucionario o de izquierdas, ni ellos mismos saben lo que es. Es una especie de engendro sin un planteamiento político serio, preocupado sólo en dividir a la sociedad para eternizarse en el poder. En lo económico, neoliberales como el PP (sólo hay que ver la cantidad de nuevos ricos que surgen a su sombra, y los beneficios de los bancos), aunque claro, de vez en cuando, hay que intervenir algo para ver si se saca alguna "tajadita". En lo social, demagogia a más no poder, otorgando "derechos" que nadie pide mientras se coartan los de la inmensa mayoría de la sociedad, aunque claro, con todo el aparato propagandístico que tienen detrás, saben rentabilizar bien esos "éxitos inútiles" y pasar por auténticos políticos para el pueblo...aunque sin el pueblo. En lo político, nada de marxismo revolucionario o socialdemocrácia...nada de planteamientos ideológicos claros, sino relativismo a tope...capaces de casarse con cualquiera (y de paso, de casar a cualquiera). El único objetivo: perpetuarse en el poder, y para ello, utilizan todos los recursos lícitos e ilícitos de que dispone el estado, como por ejemplo adoctrinar a los jóvenes para generar un vivero de votantes sumisos y ovinos, pretender la destrucción del partido de la oposición, que representa a casi media España, destruir la independencia del poder judicial y que sea el gobierno quien en la práctica dicta las sentencias...etc, etc.
Ninguno de los dos partidos importantes ostenta unos principios morales sólidos. Lo importante son los aparatos electorales, que a golpe de encuestas elaboran programas políticos que obedecen a los antojos de la mayoría de la población, población que vive anestesiada y a la que todo le importa un pimiento, salvo que su equipo de futbol descienda a segunda. Una población que desde los tiempos de Felipe Gonzalez fue convenientemente adiestrada para comulgar con ruedas de molino, y tragarse matrimonios gays, aborto de cerca de 100.000 niños todos los años, y lo que venga. Como vemos, la sociedad ha sido secuestrada ideológicamente por los ideólogos del grupo PRISA, y con una sociedad así, difícilmente se puede decir que nuestro sistema político sea una democracia. Ciertamente lo inmediato, es que el señor ZP se vaya a algún retiro dorado y se cambie la ley electoral (cosa que está por ver si al final acaba ocurriendo), pero se han de producir cambios mucho más profundos a nivel social y político, para que se produzca verdaderamente una confrontación de planteamientos ideológicos serios, y podamos hablar realmente de una verdadera democracia.
Un abrazo.
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Miriam
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« Respuesta #29 : Agosto 17, 2007, 07:40:20 » |
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He leído las diversas aportaciones que encuentro muy realistas, particularmente me ha gustado la reflexión de Bernanos que nos has traído, Kanbei, y este último post que describes muy bien la realidad política en que nos encontramos.
Esto último, a la luz de lo escrito por Bernanos en su propio contexto francés, me ha recordado algo que se me gravó profundamente, hablando de la Iglesia, pero que es aplicable a todo grupo humano. Tenemos los dirigentes que merecemos. Solemos lamentarnos de los dirigentes, pero debemos darnos cuenta que es la misma sociedad la que los engendra, es decir, todos nosotros somos responsables. Si los que nos decimos cristianos viviéramos de los valores cristianos y no solo del estado de la cuenta en el banco y de como hacer este fin de semana, por decirlo de alguna manera, seguramente que surgirían vocaciones a la política dentro del camino de la santidad, y no solo para hacer prosperar el partido o el grupo al que se pertenece dentro de los campos del poder.
A cuento de esto no podemos decir que en la historia no haya habido políticos santos, que equivale a decir, políticos honrados, entregados a su tarea de servir a los demás con sus mejores posibilidades. En nuestro acabado siglo XX mismo, tenemos el testimonio de verdaderos cristianos en el mundo de la política, movidos por el solo deseo de hacer el bien sin obtener nada para si mismos, tales como Robert Schuman o Alcide de Gasperi.
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