Lo que citas de Kanbei, Catecúmeno, creo que no se opone en absoluto a la fidelidad a Pedro y al depósito de la fe.Lo que ha escrito Kambei me parece perfecto, y mi contestación iba dirigida a la misma persona a la que contestaba kambei
En realidad el acervo de nuestra fe es de una riqueza inmensa de la cual solo hemos descubierto y ponemos en práctica una parte a veces demasiado limitada. Lo que a veces puede parecernos una innovación, en realidad es la profundización de una verdad que teníamos ahí ya, pero que no habíamos sabido entrever. Cáspita, parece que lo que ya sabemos de nuestra fe es una parte pequeña , algo así como la punta del Iceberg y que lo que ignoramos de nuestra fe después de 20 siglos nos lo van a venir a descubrir los no-cristianos. ¿ Es que los santos Padres y los Papas en estos veinte siglos no han sabido ganarse el sueldo?
jajajaja! ¡Claro que se lo han ganado! (...si es
ganado y no
recibido) Que, como decía mi madre, "quien hace todo lo que puede, no está obligado a más".
Mi intención no era decir que ellos nos lo enseñan; aunque, pensándolo bien, me haces recordar que sí que nos enseñan mucho, porque podemos encontrar en ellos virtudes cristianas de las que nosotros aun estamos, a veces, un poco desentrenados...
Pongo un solo ejemplo con
la virtud de la hospitalidad: es una virtud valoradísima en la Escritura, junto a la limosna y la oración. Hemos de reconocer que en nuestros modernos países "cristianos", por razones diversas, no se practica como se practica en Asia o África (hablo solo de las sociedades que conozco de primera mano...) Así pues, si que podemos humildemente aprender de su buen ejemplo lo que hemos olvidado, pero que es ya innato en la tradición judeocristiana.
Hablo por experiencia. Por lo general la apertura humilde y sencilla a los no cristianos, desde nuestra identidad cristiana vivida con sinceridad, produce un efecto benéfico en ambas direcciones. Para ambos supone el descubrimiento del otro como ser humano y religioso, y caen los estereotipos previos.
Así nos encontramos que "los pobres negritos",en su precariedad, tienen una vivencia de Dios tan cercana y fuerte que forma un todo con su vida concreta. Para nosotros, que tan fácilmente disociamos la vida de fe del resto, es un testimonio que nos estimula a vivir fielmente en una precariedad que queremos tantas veces disimular a base de seguridades materiales y sociales.
Bueno, esto es lo que me has inspirado al decirme sobre si ellos nos enseñan... Mas esto también ocurre en sentido inverso. Cuando se sienten tomados en serio por un cristiano, al que consideraban orgulloso y superficial, armado siempre de la bandera de la verdad, materialista, y al que, como mucho, veían como un buen organizador de ongs benéficas... al ver que se toma en serio la oración, o la pobreza, o la acogida fraterna
sin condiciones ...En un encuentro así, lo que sale ganando es la profundidad de la mirada y la apertura a una escucha en profundidad, condición previa a una verdadera evangelización, que no es leerles la cartilla de "sus errores" sino el testimonio de la Verdad, del Camino, de la Vida, que es Jesucristo. Así de sencillo. pero nos hace falta para ello tener un corazón de niños... y amar. ¿Cómo podremos darles el tesoro de la fe recibida si no somos capaces de amarles previamente? Y si amar y conocer van unidos, abrir nuestro corazón y nuestra mente hacia ellos y aceptarles con amor es lo que nos pide nuestra fe cristiana. Desde siempre todo está ya en la fe de la Iglesia. Pero, como encualquier otra época, profundizar en el Evangelio a la luz del Espíritu Santo nos lleva a ver aspectos de nuestra vida cristiana que quedaban un poco olvidados, y vivirlos con mayor intensidad que en otras situaciones históricas.
Todo lo tenemos ya, pero no todo lo usamos.... Buena imagen esa del iceberg.
